La delicada situación de Tubos Reunidos, bajo administración concursal, ha avivado el debate dentro del sector industrial sobre la viabilidad de una empresa que cuenta con 1.200 trabajadores entre sus plantas de Amurrio y Trapagaran e importantes activos industriales e inmobiliarios.
¿Está el Gobierno Vasco interesado en una alianza de los negocios del acero de Sidenor, Tubacex y Tubos Reunidos?
Creo que hay que ir por pasos. Primero, el paso fundamental es atraer a Tubos Reunidos nuevos inversores que tengan un proyecto sólido industrial a futuro en un proyecto de salvación y que suponga promover, en la mayor medida posible, el empleo de calidad. Además, debería servir para traccionar también toda la cadena de proveedores que tiene Tubos Reunidos. Entonces, como Gobierno lo que nos toca es crear las condiciones necesarias para que eso suceda. Yo estimo mucho que tengamos paz social en este momento. Eso es fundamental para que los nuevos inversores se interesen y presenten propuestas para el futuro de Tubos Reunidos. Además de eso, el mensaje que siempre hemos mantenido es que la deuda se tiene que reestructurar. Tiene que haber una quita para no impedir que el nuevo inversor tenga que coger una mochila llena de deuda. En eso estamos en estos momentos. Yo creo que el administrador concursal está haciendo un muy buen trabajo ordenando los procesos y los pasos que se tienen que seguir. Ya llegará el momento de evaluar las diferentes propuestas, porque ahora mismo hay interés, pero no hay propuestas. Solo hay gente consultando información. Si luego van a dar un paso, veremos qué decisión es pertinente. Nosotros, como Gobierno Vasco, apoyaremos el proyecto más atractivo para que Tubos Reunidos mantenga la actividad industrial en Euskadi.
Con la SEPI se han mantenido conversaciones en los últimos meses sobre la reestructuración de la deuda. ¿Han vuelto a dialogar con el organismo a este respecto? ¿Les preocupa que pueda darse un parón en esa negociación debido a las últimas imputaciones judiciales en las que se halla envuelta?
Es el administrador concursal el que está en contacto con todos los acreedores para negociar la quita o ver qué se puede hacer con ellos. Yo creo que es mejor respetar este proceso, pero estoy seguro que todo el mundo querrá ayudar y poner de su parte para resolver esta situación.
Finkatuz ha entrado en las operaciones de Talgo y Ayesa. ¿Tiene el foco puesto en nuevos movimientos de este tipo?
Activar la Alianza Financiera Vasca ha servido para la creación de nuestro músculo financiero propio y ha sido positivo para generar nuevas oportunidades de armar consorcios que puedan contribuir al arraigo de empresas tractoras, con el objetivo de que esas compañías, las sedes centrales y las tomas de decisión se queden en Euskadi. Yo creo que lo fundamental son los puestos de trabajo que debemos tener en Euskadi para dar a nuestras hijas e hijos las oportunidades de desarrollo vital y profesional que ellos quieren. Creo que la operación de Talgo fue muy mediático, pero también ilustró que es posible hacer algo así. Antes, si una empresa estaba en una situación en la que debía abordar su futuro, quizás la única opción era el fondo de inversión de fuera que la llenaba de deuda y unos años después se marchaba. Y ahora existe otra alternativa, más cercana, con capital más paciente donde estos proyectos se pueden desarrollar. Existe interés por parte de diferentes empresas de seguir con ese modelo, y nosotros estamos dispuestos a acompañar siempre y cuando los proyectos sean interesantes para Euskadi.