Vida y estilo

Escapa al pie del Moncayo: Tarazona en Semana Santa

Con la primavera asomando, recorrer el casco histórico de esta localidad ofrece al viajero la posibilidad de confirmar por sí mismo que se pisa la ciudad más bonita de Zaragoza
En imágenes, Tarazona y su Semana Santa
En imágenes, Tarazona y su Semana Santa

Actualizado hace 7 minutos

Con la entrada en la época de la Cuaresma, ya se siente que llegan las cercanas vacaciones de Semana Santa, que este año coinciden con la primera semana de abril. Para entonces, la primavera ya comenzará a manifestarse y las tradicionales vacaciones de esas fechas se muestran tentadoras como una oportunidad de salir de casa y conocer destinos más o menos cercanos. Si a ello se une que son unas fechas en las que las tradiciones culturales y religiosas salen a la calle en todo su esplendor, los posibles destinos son muchos, pero entre ellos destaca la ciudad zaragozana de Tarazona.

Próxima a la muga que marca los límites entre Zaragoza, Navarra y La Rioja, al pie del mágico monte Moncayo, Tarazona vive la Semana Santa con intensidad. A partir del 13 de marzo, con el Pregón, comienzan los actos oficiales, y asistir a ellos siguiendo los pasos de los carrapuchetes permite recorrer las calles por las que sus cofradías procesionan desde el siglo XVI, conocer dónde y cómo nacieron los alabarderos, los ensacados o escuchar sus tradicionales y solemnes carracas. Todo un legado cultural y patrimonial que aspira a convertirse en Fiesta de Interés Turístico Nacional, un reconocimiento que vendría a poner en valor esta ciudad.

Procesión del Domingo de Ramos en Tarazona.

Procesión del Domingo de Ramos en Tarazona. Turismo de Tarazona.

Qué ver en Semana Santa

Los carrapuchetes, nombre local para los nazarenos, recorren las calles de Tarazona agrupados en las diferentes cofradías que protagonizan las tradicionales procesiones que salen a la calle durante esta celebración religiosa.

La primera de ellas es la del Viernes de Dolores, el 27 de marzo, que recorre la Tarazona más monumental. La Cofradía de Nuestra Señora Virgen de los Dolores sale de la iglesia de San Vicente Mártir acompañando a la imagen de La Dolorosa. No hay música, por lo que el silencio resulta sobrecogedor.

Al día siguiente, el Sábado de Dolores, de la catedral de Santa María parte la Procesión de la Piedad de la Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad. Su paso lo acompañan con el sonido inconfundiblemente turiasonense de las matracas y las carracas. El Domingo de Ramos, el protagonismo cae en las cofradías de la Entrada de Jesús en Jerusalén, que esa mañana sale de la iglesia de San Francisco, y la de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, que por la tarde-noche inicia su recorrido entre la Ermita de la Virgen del Río y la catedral.

El Lunes Santo, desde la iglesia de Santa María Magdalena, la Cofradía Santo Cristo del Consuelo y Santa María Magdalena lleva sus dos pasos, Jesús con la Cruz a hombros camino del Calvario y María Magdalena.

Al día siguiente, Martes Santo, sale la procesión más representativa de la Semana Santa turiasonense, la de los Ensacados, también llamada la procesión del Silencio, en la que solo se escucha el sonido de las cadenas que arrastran los carrapuchetes vestidos de negro que salen de la iglesia de Nuestra Señora de la Merced.

El Miércoles Santo es el turno de la Cofradía del Santo Cristo de los Afligidos con la imagen del Santo Cristo clavado en la Cruz y, a sus pies, la Virgen María y San Juan Evangelista. El ritmo lo marca la Banda de Cornetas, Tambores y Bombos desde su salida de la iglesia de San Miguel Arcángel.

La noche del Jueves Santo es el momento en que la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto sale del Santuario de la Virgen del Rocío. Es el preludio de la Procesión del Santo Entierro del Viernes Santo (3 de abril). Aquí aparece uno de los personajes más significativos de la Semana Santa turiasonense, así como uno de sus momentos más simbólicos: los alabarderos y el acto de sellado del sepulcro.

El Domingo de Resurrección sale de la iglesia de la Inmaculada de Tarazona la Cofradía de la Resurrección del Señor portando a los hombros el paso del Cristo Resucitado, que se encontrará con su madre Dolorosa en el Pórtico de la catedral de Santa María.

Si vas antes o después de la Semana Santa

Quienes prefieran evitarse la solemnidad y el gentío que supone la Semana Santa en Tarazona, también puede ser igual de satisfactorio al poder disfrutar de un recorrido artístico y patrimonial que va del gótico más primitivo de su catedral hasta su Plaza de Toros Vieja del siglo XVIII.

La catedral de Santa María de la Huerta de Tarazona es una de las joyas artísticas más importantes de Aragón. Erigida sobre los restos de un complejo romano del siglo IV, destaca su eclecticismo, donde predominan el gótico francés y el mudéjar con elementos renacentistas, como sus flamantes pinturas del cimborrio, que se descubrieron recientemente.

A su vez, el Palacio Episcopal es una de las imágenes más icónicas de Tarazona. Antigua zuda musulmana y castillo medieval, pasó a ser después un palacio renacentista, sede y residencia episcopal. No hay que perderse el Salón de Obispos, los calabozos y la cúpula sobre la escalera principal de mármol.

En el Barrio de la Judería destaca una serie de edificaciones construidas en saledizo en las que residían las familias nobles. Son las casas colgadas de Tarazona, todas visibles desde la judería para ganar terreno al recinto amurallado.

La Plaza de Toros Vieja (completamente restaurada y de planta octogonal) es otro de los monumentos que hace de Tarazona una escapada única. Declarada Bien de Interés Cultural en 2001 y una de las integrantes de la Unión de Plazas Históricas de España.

Para aquellos que buscan la exclusividad, nada como detenerse ante la fachada del Ayuntamiento de Tarazona, en la plaza Mayor, que primero fue lonja

Naturaleza y pueblos de postal

Además, la escapada a Tarazona se puede completar con un plan de naturaleza en cualquiera de los senderos, excursiones o centros de interpretación que ofrece el Parque Natural del Moncayo y los pueblos de su comarca. Perderse entre sus hayedos y alternarlos con pueblos de postal, como Trasmoz y sus leyendas, Los Fayos y sus buitreras, San Martín y sus setas, o Vera de Moncayo y el singular Monasterio de Veruela son alternativas que garantizan un viaje que nos va a dejar con ganas de volver.

Por cierto, el Monasterio de Veruela, donde se hospedaron los hermanos Bécquer y donde Gustavo Adolfo escribió sus Cartas desde mi celda, será próximamente el nuevo edificio que engrose la lista de Paradores Nacionales de España.

2026-02-27T20:12:36+01:00
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