La cesión gratuita de espacios municipales se ha consolidado en Urnieta como una herramienta eficaz para democratizar el acceso a la cultura y el ocio. En este sentido, el local de Errekalde 1 se ha convertido en un ejemplo tangible de este modelo: un punto de encuentro donde conviven distintos proyectos, varios de ellos vinculados al baile, que, sin coste para las personas usuarias, han logrado generar comunidad, aprendizaje y continuidad en el tiempo.
Para ofrecer ejemplos prácticos de esta comunidad, el último número de la revista municipal Berrittu de Urnieta ha entrevistado a tres de los profesores que ofrecen clases de diferentes estilos de baile.
Erik Frutos, baile urbano
Uno de esos proyectos es el que lidera Erik Frutos, quien tras años formándose en disciplinas como hip-hop, ballet, breakdance, salsa o bachata, ha encontrado en este espacio la oportunidad de dar forma a su vocación docente. “Siempre había querido montar una academia, pero no sabía cómo hacerlo”, explica. La posibilidad de utilizar gratuitamente los locales municipales marcó un punto de inflexión. Lleva ya dos años impartiendo clases en Errekalde 1 y reconoce estar “muy agradecido por la oportunidad”.
Su propuesta combina distintas modalidades en coreografías adaptadas a diferentes edades. Actualmente cuenta con grupos que van desde los cuatro años hasta personas adultas, con sesiones los lunes y jueves. Aunque la media ronda las ocho personas por clase, destaca la estabilidad del alumnado y el crecimiento progresivo del proyecto.
Erik Frutos.
La ampliación de un día semanal a dos responde, según señala, a la buena acogida: “Hay buen ambiente, exigimos, pero también animamos mucho”. Además, introduce actividades creativas, reforzando el carácter pedagógico de la iniciativa.
El valor de este tipo de programas no se limita al aprendizaje técnico. La actuación de fin de curso, por ejemplo, se convierte en un hito emocional: un espacio donde el alumnado pone en práctica lo aprendido y trabaja la exposición pública. Frutos mira al futuro con la intención de ampliar grupos y organizar más exhibiciones, incluso en formato festival.
Bachata de la mano de Aurelio Sánchez
En paralelo, el local acoge las clases de bachata que imparte Aurelio Sánchez, acompañado por Goyi Giraldo. Su grupo, que comenzó hace dos años, reúne a unas 40 personas inscritas, con una asistencia media de entre 18 y 20 por sesión. El perfil es heterogéneo tanto en edad (de 26 a 70 años), como en procedencia, aunque la mayoría es de Urnieta. No obstante, hay participantes que se desplazan desde localidades como Tolosa o Zumarraga, lo que da cuenta del atractivo de la propuesta.
Aurelio Sánchez.
Sánchez subraya el impacto directo de la cesión gratuita del espacio: “Las clases de baile suelen ser caras y mucha gente no podría acceder de otra manera”. Su metodología se aleja de las coreografías complejas y prioriza la musicalidad y la repetición, facilitando el aprendizaje progresivo. El resultado es un grupo cohesionado, con fuerte componente social. Más allá de las clases, organizan salidas para bailar, reforzando vínculos y consolidando una red de relaciones en torno al baile.
Bailes de salón, con Jesús Iceta
El tercer eje de esta actividad en Errekalde 1 lo representa Jesús Iceta, con una trayectoria de casi una década impartiendo clases en locales municipales. Tras pasar por distintos espacios, regresó el pasado año a Errekalde. Sus sesiones, ahora los miércoles, abarcan bailes de salón como salsa, bachata, cha-cha-cha, paso doble o vals vienés. “No es sencillo cambiar de un estilo a otro, pero lo hacemos con paciencia”, apunta.
Iceta pone el acento en los beneficios cognitivos y físicos del baile, destacando la psicomotricidad, la memoria y la concentración que requiere. Su grupo, con una media de ocho parejas, ha rejuvenecido en los últimos años y mantiene un carácter abierto, con participantes también de municipios cercanos. Aunque recomienda acudir en pareja, no es imprescindible.