Desde anoche el Mundial tiene un gran favorito. Ese rol que casi desde el principio del torneo se le adjudicó a Francia, pasó a estar en poder de una España que desnudó a los futbolistas capitaneados por Mbappé, así como al técnico que les dirige desde la banda. España les robó todos los argumentos futbolísticos que habían lucido en los partidos previos y terminó dándole un soberano repaso. No se limitó a minimizar el potencial del mejor ataque a juicio de todo el mundo, le desfiguró en todas las alturas del terreno, le bajó de la nube y no fue un aterrizaje suave, en absoluto. Francia perdió con total merecimiento porque España ofreció su versión más completa. Fue una lección de saber estar, de tener las cosas claras y de llevar a cabo todo aquello que perjudicaba al oponente y sublimaba las opciones propias.
Se asistió a un contraste que no figuraba en ninguna de las previsiones más extendidas. Por supuesto que era posible que uno de los bandos se mostrase más entero y acertado, pero solo cabía imaginar una pelea dura antes de desembocar en un desequilibrio y también después, por qué no. Sin embargo, en realidad únicamente un equipo funcionó como tal y sacó a relucir las virtudes que atesora. No importó que su figura más icónica, Lamine Yamal, continuase en un tono gris, muy intermitente, con escaso impacto, porque dieron un paso adelante los Rodri, Olmo, Fabián, los dos laterales, Laporte y también Simón, que sin tener que gestionar disparos directos a su marco hasta que el partido moría, estuvo muy inspirado en otro tipo de situaciones exigentes.
La constancia y la calidad, una combinación letal, dejaron en prácticamente nada la reconocida propuesta de Francia, que acabó destrozada, sobre todo en el aspecto anímico. Para nada esperaba recibir semejante correctivo. Venía de lucirse y alardeaba de su potencia de fuego, de sus aceleraciones y virguerías en los últimos metros, pero muy poco de ese repertorio afloró ante la puesta en escena colectiva de España, que ahora aguarda a su siguiente pareja de baile. ¿Inglaterra o Argentina? No le debe preocupar en demasía, una vez presenciado lo de anoche.
El denominador común en el diseño de los onces consistió en no tocar nada o casi nada. No lo hizo De la Fuente, que salió con los hombres empleados en la cita previa ante Bélgica, día en que Fabián suplió a Pedri, antes intocable. Didier Deschamps introdujo un par de variantes, pues no solo recuperó a Tchoaumeni para que se emparejase con Rabiot en la media, sino que de nuevo optó por Barcola en la banda izquierda en vez de Doué. En realidad, el técnico de Francia retomó su idea original, pues el centrocampista del Madrid fue su primera opción en el Mundial hasta que una lesión le impidió estar disponible, y Barcola es quien más ha actuado en la banda izquierda.
Decisiones por tanto que corroboraban la fe de los técnicos en los planes desplegados hasta la fecha. Difícil llevarles la contraria justo en los prolegómenos de una semifinal mundialista, y además se entiende fácilmente que a estas alturas el margen para la experimentación sea exiguo por no decir nulo. Y ambos combinados se esforzaron de entrada por mantenerse fieles a sus personalidades, una queriendo asumir el control a través de la pelota y la otra esperando el mínimo resquicio para exprimir su verticalidad. Más amenazante la segunda, con un par de carreras de Barcola y Mbappé, aunque de repente el panorama sufrió un giro radical: penalti inesperado.
Digne no vio llegar a Yamal y su intento de despeje se tradujo en un derribo incuestionable. Oyarzabal ejecutó el penalti con maestría y el juego se aceleró. Existía una razón de peso para ello, pero Francia evidenció una falta de temple y criterio que meritó aún más la solidez y el cuajo de España. No hubo color en la batalla del centro del campo, en buena medida por la frivolidad de Olise, encargado de dirigir operaciones y autor de incontables pérdidas. Aparte de la omnipresencia de Rodri y el apoyo de Fabián, tanto Olmo como Oyarzabal interpretaron de maravilla lo que hacía falta para cortocircuitar el fútbol galo.
Salvo una escapada de Mbappé cortada lejos del área por un atento Simón, apenas nada reseñable hubo en el área de España. Sí en la de enfrente, pues Upamecano evitó un gol cantado tras asociación de Olmo y Yamal. La impotencia de Francia, que no reaccionó ni con el intercambio de posiciones de Dembelé y Olise, y afectada asimismo por la lesión de Saliba a la media hora, contrastó con la seriedad de su oponente, hábil para sacar rédito de la ansiedad que originaba su ventaja.
No varió la tendencia en la segunda mitad, al contrario. España fue elevando sus registros, con una actuación coral modélica, excesiva para el rival, que perdió la brújula por completo, con la zona ancha al garete, las líneas sin conexión y una manifiesta dificultad para generar problemas a Olmo y compañía. Precisamente el enlace fue decisivo al realizar una pared con Porro y permitir que el lateral encarase en solitario a Maignan. Al doblar la renta poco antes de la hora y poco después de que Simón cortase en seco la aproximación de Barcola, España no se dejó llevar. Al revés.
Cierto que el portero del Athletic adquirió un mayor protagonismo en el tramo final, en especial con varias salidas en acciones que pillaron a la zaga adelantada o a contrapié, pero acaso lo más ilustrativo del cariz que tomó el asunto fue la amarilla que se ganó Mbappé por lo que pareció una agresión a Simón, si bien apenas le llegó a rozar. Ese gesto de impotencia reflejaba el sufrimiento de una Francia que tuvo que despedirse del título ante la pujanza de su adversario.
Ficha técnica
0 - Francia: Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba (Lacroix, m.30), Digne (Théo Hernández, m.72); Tchouameni, Rabiot (Koné, m.46); Dembélé, Olise (Chreki, m.72), Barcola (Doué,m.56); Mbappé.
Seleccionador: Didier Deschamps.
2 - España: Unai Simón; Pedro Porro (Marcos Llorente, m.84), Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Fabián (Pedri, m.78), Dani Olmo (Mikel Merino, m.78); Lamine Yamal, Oyarzabal (Ferran Torres, m.74) y Álex Baena (Nico Williams,m.84).
Seleccionador: Luis de la Fuente.
Goles: 0-1: m.22: Oyarzabal (p). 0-2: m..58: Pedro Porro
Árbitro: Iván Barton (El Salvador). Amonestó a los franceses Rabiot y Mbappé y al español Cucurella.
Incidencias: Semifinal del Mundial 2026 disputada en el estadio AT&T de Arlington ante 70.176 espectadores. Antes del partido de guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del atentado de Niza, del que se cumplen diez años y del exjeque Hamad bin Khalifa Al Thani, que fue emir de Catar desde 1995 hasta su abdicación en 2013.