La casa de cultura Edurne Garitazelaia, de Arrigorriaga, vivió el jueves un acto cargado de emoción, reconocimiento y memoria colectiva durante la presentación del proyecto ‘ELLAS – Emakumeen Memoria Bizia’. La experiencia, que ya fue desarrollada en el barrio de Abusu durante 2025, ha llegado al casco urbano para poner en el centro las vivencias, recuerdos y aportaciones de las mujeres de la localidad y para dar visibilidad a las historias que durante años han permanecido en el silencio.
El proceso arrancó el pasado mes de enero y, desde entonces, más de una veintena de mujeres han participado en las diferentes sesiones de trabajo llevadas a cabo en Lamiaena en las que han mostrado fotografías e intercambiando experiencias. La escucha, las reflexiones en alto y el hecho de compartir los recuerdos han tenido un protagonismo especial en unos encuentros caracterizados por generar un espacio cercano y de confianza para construir, juntas, la memoria colectiva de las mujeres.
La presentación del resultado final del proyecto reunió en la sala Azokea de la casa de cultura a cerca de un centenar de personas y, en representación del Ayuntamiento de Arrigorriaga, acudieron la alcaldesa de Arrigorriaga, Maite Ibarra, la concejala de Igualdad, Joana Etxeberria, y la técnica de igualdad, además de Ainhoa Resano, dinamizadora de la iniciativa ‘Ellas’, y un gran número de participantes.
Vídeo y testimonios
Durante el acto se proyectó un vídeo compuesto por diferentes fotografías, acompañado por los relatos e historias vinculadas a esas imágenes. Y se vivieron momentos especialmente emotivos, ya que las voces y las memorias de las mujeres conectaron de forma directa con el público.
Durante el acto se proyectó un emotivo vídeo con imágenes y testimonios
El resultado audiovisual presentado y la intervención realizada en las calles se entendieron como un acto de justicia histórica puesto que, durante años, los relatos oficiales de la historia han dejado de lado las experiencias de las mujeres, entre ellas, el trabajo doméstico invisible, la solidaridad vecinal, el cuidado de las familias y su aportación en la construcción de la identidad de Arrigorriaga.
Gracias a la colaboración con el colectivo Punto Gorria, estas memorias no se han quedado guardadas, sino que ya se pueden contemplar en las calles y paredes del pueblo. Y el acto se cerró con la entrega de un obsequio a las participantes y se pudo contemplar la gran tela que recopila todas las fotografías del proyecto.