Elene Atutxa tiene 26 años, estudió Diseño Industrial y lleva tres años trabajando como ingeniera industrial. El diseño y el dibujo siempre han formado parte de sus aficiones, pero nunca pensó que uno de sus trabajos acabaría dando imagen a los San Faustos de Durango. Se presentó por segunda vez al concurso de carteles y esta vez decidió dedicarle más tiempo y mimo a su propuesta. El resultado no pudo ser mejor: su cartel, Jaietako taupadak, fue elegido por la ciudadanía como imagen de las fiestas tras recibir 76 de los 236 votos emitidos. “Siempre me ha gustado dibujar, hacer cosas con el ordenador, la impresora 3D… Para mí esto es un hobby”, explica. Y fue precisamente desde ese lugar, sin grandes pretensiones, desde donde decidió presentarse por segunda vez al concurso de carteles de San Fausto.
El año pasado ya había probado suerte. Aquella primera propuesta, sin embargo, tenía poco que ver con la de este año. “El año pasado me presenté con una foto, algo mucho más simple”, recuerda. Esta vez quiso dedicarle mucho más tiempo y trabajar una idea con la que realmente se sintiera identificada. El resultado fue un proceso de aproximadamente dos meses, dando vueltas a la composición, a los elementos y, sobre todo, a la manera de representar qué significan las fiestas para quienes las viven en primera persona.
Elene tenía claro que no quería limitarse a colocar algunos de los símbolos más reconocibles de los San Faustos. Quería que el cartel hablara también de quienes hacen posible que las fiestas sean fiestas. “Lo que he querido es exponer un poco todos los símbolos de las fiestas, pero sobre todo también quería poner a la gente disfrutando de ellas, porque creo que el éxito de estas fiestas es la participación ciudadana, que las hacen especiales, y por eso quería ponerlos en el cartel”, explica la autora.
Esa idea terminó dando forma a Jaietako taupadak, una propuesta que fue seleccionada entre las 28 presentadas al concurso. El proceso de elección tuvo dos partes. Primero, un jurado se encargó de escoger los siete trabajos que pasaban a la fase final. Después llegó la votación popular, abierta a la ciudadanía empadronada en Durango. Ahí también hubo una parte de estrategia, aunque ella misma reconoce que jugar en casa ayuda. Al ser una votación entre personas empadronadas en Durango, Elene pudo movilizar a parte de su entorno. “También he movido un poco a mis amigos y amigas para que me votasen”, reconoce. Y entiende que tener esa vinculación directa con la localidad puede marcar diferencias en un concurso de estas características. “Es más fácil ganar siendo tú de Durango”, admite.
Ilusionada
Uno de los momentos que recuerda con especial cariño fue cuando llegó a casa y encontró en el buzón el programa de fiestas. Allí estaba su creación, impresa, convertida en portada de una publicación que iba a entrar en las casas de los vecinos y vecinas de Durango. “Cuando llegué a casa y vi el programa de fiestas en el buzón me hizo especial ilusión”, cuenta. Es probablemente una de esas pequeñas escenas que permiten tomar conciencia de que aquello que empezó como un entretenimiento se ha hecho realidad. Durante dos meses estuvo trabajando en una propuesta que ahora verá repetida por todas partes. Y eso le sigue haciendo ilusión. “Me hace un montón de ilusión ver mi cartel en todas partes”, reconoce.
El premio económico tampoco es menor. El concurso está dotado con 900 euros, aunque todavía no tiene decidido qué hará con ese dinero. De momento, la idea es sencilla y poco festiva: guardarlo. “Todavía no sé qué voy a hacer con el premio. De momento, ahorrar, que siempre viene bien”, explica.
Su día a día, mientras tanto, está bastante alejado del mundo de los concursos y los carteles. Lleva tres años trabajando como ingeniera industrial y reconoce que ahora mismo tiene mucho trabajo y que está “a tope”. Aun así, se muestra contenta con su situación laboral. El diseño de Jaietako taupadak ha sido, por tanto, una vía de escape creativa en medio de esa rutina profesional.
Y quizá por eso mismo la experiencia le ha servido también para confirmar que no quiere convertir esta victoria en el comienzo de una carrera como cartelista. Ganar le ha encantado. El proceso ha sido muy positivo. Pero no tiene intención de volver a presentarse. “Ha sido una experiencia muy buena haber ganado este concurso de carteles, pero no me voy a presentar más”, afirma. La razón tiene poco que ver con el diseño y mucho con todo lo que viene después. Atutxa reconoce que le ha dado mucha más vergüenza de la que esperaba verse expuesta públicamente. Cuando le comunicaron que tendría que acudir al Ayuntamiento, participar en la presentación del cartel y aparecer después en redes sociales, la situación le produjo bastante apuro.
“Me daba mucha vergüenza. Cuando me dijeron que tenía que ir al Ayuntamiento a la rueda de prensa y que iba a salir en redes sociales me dio bastante palo”, reconoce. Su cartel, en cambio, está destinado a tener una exposición enorme. Y eso no va a impedir que disfrute de las fiestas. Porque si hay algo que Elene tiene claro es que ganar el concurso no va a cambiar su manera de vivir los San Faustos. Los vivirá como siempre: a tope y con sus amigas. “Las fiestas las voy a vivir como siempre, a tope. Navidad sí que es más para estar con la familia, pero las fiestas son para estar con las amigas”, explica. Entre sus planes está también una tradición que espera con ganas: el día de San Fausto, cuando suelen organizar una comida. Será una de esas jornadas en las que podrá comprobar desde otro lado cómo su diseño forma parte de la fiesta que está disfrutando. El cartel estará presente, pero ella quiere seguir estando al otro lado, como una durangarra más.
Vivirlas a tope
Elene seguirá con su trabajo como ingeniera industrial, con sus proyectos y con ese lado creativo que, aunque aparcado por el momento, forma parte de ella. No descarta que siga dibujando, diseñando o trasteando con el ordenador y la impresora 3D, pero no tiene intención de convertir el concurso ganado en una puerta hacia nuevos certámenes. Su aventura en los concursos de carteles comenzó el año pasado con una fotografía y ha terminado este año con Jaietako taupadak, un diseño que durante los próximos días acompañará a Durango en sus fiestas. El diseño que empezó como un hobby ya está en la calle. Y mientras Durango lo mira, su autora prefiere hacer lo mismo que cualquier otro año: “disfrutar de las fiestas con mis amigas y vivirlas a tope”.