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El de la vivienda es uno de los problemas más graves de este país y no parece que a corto o medio plazo vaya a tener solución. Los pisos cada vez están más caros, los apartamentos turísticos se multiplican desalojando a los vecinos del centro de las ciudades y alquilar un alojamiento digno, especialmente en las grandes ciudades, es misión imposible salvo que se quiera pagar un precio prohibitivo.
Un ejemplo de esa precariedad es Madrid, donde la desesperación de quienes buscan un piso asequible ha llevado a propietarios a poner a la venta o en alquiler antiguas porterías, trasteros, garajes y demás cuartuchos a precios indecentes con la seguridad de que alguien que quiera independizarse, un recién llegado a la capital o cualquier persona que no quiera compartir piso acabarán aceptando sus exigencias. Y así suele ser, esas infraviviendas suelen durar muy poco en las plataformas inmobiliarias on line.
Zulo en Malasaña
Es el caso de un auténtico zulo, porque no puede definirse con otra palabra, que ha aparecido en alquiler en la web Idealista por 700 euros al mes. Un apartamento situado en una cuarta planta sin ascensor (perfecto para ahorrarse el gimnasio) ubicado en la calle del Tesoro (nombre muy apropiado) del madrileño barrio de Malasaña.
Lo ha compartido la arquitecta gallega Laura Pato, conocida en las redes sociales como Le Petit Patito. Ha subido a TikTok un vídeo en el que analiza con toda la ironía del mundo ese microespacio que según el anuncio tiene 17 metros cuadrados, pero viendo el techo abuhardillado, probablemente la superficie útil no llegará a los 10 metros cuadrados. “Monoambiente recientemente renovado”, titula el post.
Vivir agachado
“Monoambiente en forma de cuña”, dice al comienzo del vídeo, en el que lo que aparece es para compadecer a quien pague esos 700 euros. Un espacio mínimo en el que hay una reducida zona con la altura suficiente como para estar de pie, en la que hay una pequeña mesa plegable con dos sillas, como si ahí se pudieran recibir visitas, un fregadero, “con espacio para dejar el Mistol” y encima de él un microondas y un “hornillo de quita y pon”, además de un microfrigorífico. Ni lavadora, ni lavavajillas ni placa vitrocerámica y con una puerta de entrada por la que hay que entrar agachado de lo baja que es debido a la inclinación del tejado. Tras el fregadero está la ducha y un lavabo con la única ventana, desde la que se ven tejados.
Ojo a la puerta del baño, de una altura similar a la del Imaginarium.
Pero lo peor es la zona de poca altura, con una cama de la que sólo se puede aprovechar la mitad salvo que quieras destrozarte la cabeza con la viga si te incorporas y un retrete al que hay que entrar, como dice la arquitecta, por la puerta del Imaginarium. No sólo eso, sino que si quieres sentarte en el WC tendrás que colocarte en posición fetal para no golpearte con el techo. Eso sí, en el anuncio hablan de “estupendo piso” y aseguran que “dispone de muchas comodidades”. “¡Mejor verlo!”, termina el texto.
El vídeo de Laura Pato ha sumado en apenas un día medio millón de visualizaciones en TikTok y ha sido compartido en diferentes redes sociales, generando miles de comentarios en los que muchos internautas se preguntan si alquilar algo así es legal, piden que se denuncie al propietario y urgen a que se tomen de una vez medidas contundentes para tratar de encauzar el gravísimo problema de la vivienda.