En numerosas capitales, tanto en España como en Europa, todos los perros (al margen de su peso) pueden acceder al metro siempre que respeten ciertas normas. Sin embargo, en el Metro de Bilbao la situación es distinta: en las líneas 1 y 2, los perros de más de 8 Kgs siguen teniendo prohibida la entrada. Una plataforma ciudadana (que ha reunido miles de firmas) exige cambios en lo que consideran una exclusión de un servicio público básico.
Uno de los rostros más visibles de esta reivindicación es Pablo Muñoz, impulsor del proyecto Pipper on Tour, con el que ha recorrido España analizando la convivencia con perros en distintos entornos.
Entre los principales argumentos de la plataforma se encuentra un dato contundente: el 88% de los metros de capitales europeas ya permiten viajar con perros atados, sin necesidad de transportín y sin limitaciones por tamaño.
"Hemos iniciado un camino acudiendo a las instituciones que representan a la ciudadanía de Bizkaia, y pronto lo haremos al Parlamento Vasco, para dar a este asunto la dimensión que merece", explica Muñoz en una charla con "Café con Patas".
El portavoz recuerda además que hace más de una década tanto el Ayuntamiento de Bilbao como las Juntas Generales de Bizkaia aprobaron por unanimidad instar a buscar una solución. Sin embargo, denuncia que desde entonces "no se ha avanzado" y que el asunto "ha quedado guardado en un cajón".
Movilidad sostenible… con barreras
Desde la plataforma advierten de que esta limitación no solo afecta a los tutores de perros, sino también a los objetivos de movilidad sostenible.
Si uno de cada tres hogares vizcaínos no puede acceder al transporte público con normalidad por convivir con un perro, en la práctica se les empuja a utilizar el vehículo privado.
A esta situación se suma una incoherencia dentro de la propia red: la Línea 3, gestionada por Euskotren, sí permite viajar con perros atados, independientemente de su tamaño. Sin embargo, al realizar transbordo hacia las líneas operadas por Metro Bilbao, la normativa vuelve a restringir el acceso a animales pequeños en brazos. Una diferencia que la plataforma critica.
No es barra libre: propuestas concretas
Desde la plataforma insisten en que la petición no busca una apertura sin control, sino la aplicación de medidas que ya funcionan en otras ciudades como Madrid, Barcelona o San Sebastián.
Entre las propuestas planteadas destacan:
- Vagones específicos: habilitar un único vagón para viajar con perros, manteniendo el resto libre de animales.
- Horarios regulados: permitir el acceso fuera de horas punta para garantizar la comodidad de todos los usuarios.
- Normas de seguridad: perros atados y bajo control, evitando además el uso de escaleras mecánicas para prevenir lesiones.
Un respaldo social amplio
Lejos de ser una demanda minoritaria, la iniciativa suma ya más de miles de firmas en plataformas ciudadanas.
Además, según datos compartidos por Muñoz, una encuesta reciente indica que el 73% de las personas usuarias del metro de Bilbao no se oponen a esta medida.
La experiencia en otras ciudades refuerza este argumento. En Madrid, donde el volumen de pasajeros es muy superior, se registran entre 300 y 400 perros diarios viajando en metro sin incidencias reseñables.
Para muchas personas, esta posibilidad no es un capricho, sino una necesidad. Especialmente en el caso de personas mayores sin vehículo propio, que dependen del transporte público para acudir al veterinario o desplazarse con su principal compañía.
"Seguro que pronto podremos dar la noticia de que Bilbao deja de estar a la cola de Europa en transporte pet friendly", concluye Muñoz.