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El rover Perseverance encuentra kaolinita, un mineral nunca antes visto en Marte

La EHU celebra cinco años descubriendo todos los secretos del Planeta Rojo
Imagen del 'Perseverance', antes de en su aterrizaje en Marte.

Cuando ya ha pasado un lustro desde que el rover Perseverance amartizara en el cráter de Jezero, en el Planeta Rojo los descubrimientos siguen llegando incansablemente. Este miércoles se cumplen, al fin y al cabo, cinco años desde que se comandara esta misión, la Mars 2020, en la que participan dos grupos de la Universidad del País Vasco (EHU): el Grupo de Ciencias Planetarias y el Grupo IBeA (Ikerkuntza eta Berrikuntza Analitikoa).

Esta misión podría ahora dar respuesta a las grandes preguntas que se plantean sobre este planeta rocoso: ¿Hubo vida en Marte? ¿Qué pasó con ríos y océanos que cuajaban su superficie? ¿Cómo de extrema es su meteorología? Y es que, en el transcurso de estos cinco años, dos y medio en tiempo marciano, Perseverance ha recorrido 40,85 km a lo largo del cráter Jezero, el lugar de exploración elegido por la misión y que hace miles de años albergó un lago.

La del clima es una de las grandes incógnitas a las que ahora están empezando a dar respuesta. El Grupo de Ciencias Planetarias se ha encargado de esa tarea, de caracterizar la meteorología local y parte de la global de Marte. “La meteorología marciana guarda bastante similitud con la terrestre, ya que el planeta aunque más pequeño que el nuestro, tiene un período de rotación (duración del día) semejante, y presenta fuertes cambios estacionales, con temperaturas que van de los -33ºC a -88ºC en invierno y -13ºC a -75ºC en verano”, explica Agustín Sánchez Lavega, miembro del grupo.

Y, de cara a las futuras misiones humanas, también se han centrado en estudiar los dust devils, los remolinos de polvo y viento, y la atmósfera del planeta.

SuperCam

El grupo IBeA, por su parte, además de participar en el instrumento SuperCam, diseñó una sala de operaciones en el campus de Leioa de la EHU, donde se analiza todo lo que se está observando y que les ha permitido conocer mejor el cráter. Uno de sus objetivos es ver “si podemos traer rocas, analizarlas en laboratorios terrestres y ver si contienen moléculas orgánicas que son indicativas de que ha habido vida microbiana en el pasado”, reconoce Juan Manuel Madariaga, director de IBeA.

El catedrático explica asimismo que las exploraciones en el cráter les han deparado muchas sorpresas, como es el hecho de que detectaran perclorato sódico, "un compuesto químico muy oxidante y tóxico para la salud, en los poros de rocas de Máaz", o que a pesar de que se creía que Jezero era sedimentario ha resultado estar formado por dos corrientes de lava, compuestas por los mismos elementos que las de la Tierra.

También han destacado la presencia de miles de piedras blancas desde el acantilado de la base de Jezero hasta la planicie del paleodelta. “Son piedras sueltas, desperdigadas en muchos kilómetros cuadrados, que resultaron estar formadas mayoritariamente por kaolinita, un mineral nunca antes detectado en Marte, y que se puede encontrar, por ejemplo, en los Monegros”, añade el catedrático.

Muchas sorpresas y las que aún quedan por descubrir. Y, ¿quién sabe? Tal vez algún día se descubra que hubo vida en Marte. “Sabemos que en Marte hubo agua abundante hace 3.000 millones de años y entonces la vida tuvo una oportunidad. No sabemos si esa oportunidad se aprovechó o no”, subraya Sánchez Lavega.

18/02/2026