Actualizado hace 8 minutos
La inteligencia artificial (IA) se ha introducido rápidamente en casi todos los ámbitos de la vida, pero para el común de los mortales lo más utilizado por el momento son chatbots como ChatGPT, a los que se les preguntan dudas, se les piden recomendaciones y cosas por el estilo. También es muy usado por los estudiantes para que les pueda hacer un trabajo sin esfuerzo, algo que está complicando la vida a los profesores, que no siempre tienen fácil identificar si sus alumnos han usado o no la IA.
Un discurso político
Pero no sólo la usan los estudiantes; también profesionales en su trabajo para que les conteste correos electrónicos, les prepare presentaciones o incluso les redacte un discurso. En cualquier caso, siempre que se recurre a la inteligencia artificial hay que pensar que no es infalible y conviene leerse previamente lo que escriba para evitar sustos o ridículos. Y, sobre todo, borrar de ese texto las indicaciones que le hemos dado a la IA o las propuestas que nos sugiere, porque nos pueden delatar totalmente.
Es algo que no debió de tener en cuenta un diputado en la Asamblea Nacional de Panamá, durante una sesión que tuvo lugar en abril de 2025 pero que se ha vuelto viral ahora al compartir el vídeo en la red social X el humorista y escritor Santi Liébana, que ha escrito lo siguiente en el post: “Diferencia entre perezoso y vago. Perezoso: el que prepara su discurso con el ChatGPT. Vago: el que ni siquiera lo revisa y copia el texto hasta con el comentario final”.
Momento tierra, trágame
Y precisamente eso es lo que hizo el diputado Gabriel Solís al presentar públicamente un anteproyecto de ley. Estaba llegando al final de su discurso hablando de “temas legales, contables y de cumplimiento normativo”. Ahí debió acabar su alocución, con la palabra ‘normativo’. Pero no lo hizo, porque está claro que ni se había leído el discurso. La frase que leyó después lo dejó en evidencia, porque se trataba de la sugerencia que ChatGPT le ofrecía una vez que le había redactado el texto.
Pero él, o algún asesor que pidió al chatbot que le escribiera el discurso, no se dio cuenta de que no había borrado esa frase final y la leyó completamente, pese al cambio de tiempos verbales. “Si estás interesado en un sector específico como turismo, comercio o agroindustrias, puedo darte ideas más puntuales si quieres enfocar en alguna industria en particular”, pronunció ante la Asamblea Nacional, sin ni siquiera parar de leer o rectificar.