Política

El portazo de Urtasun con el ‘Guernica’ choca con su promesa de descentralización

El ministro de Sumar ha pasado de llevar a gala la exhibición de obras de arte fuera de Madrid, a matizar que esto solo se puede hacer “cuando es posible”, sin escuchar más expertos que los propios
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, este sábado en un acto sobre la industria del videojuego / Efe

El Gobierno español intenta dar carpetazo al debate sobre el traslado temporal del Guernica de Picasso. Sin recurrir a más voces y a mayor contraste que la posición que defienden desde hace años los técnicos del museo Reina Sofía de Madrid, el ministro Ernest Urtasun descarta que se pueda exhibir la obra en el museo Guggenheim de Bilbao con motivo del 90º aniversario del Gobierno de Aguirre y del bombardeo de la aviación nazi e italiana a las órdenes de Franco. El lehendakari Pradales y la vicelehendakari Ibone Bengoetxea quizás podrían haber esperado más del ministro, que ha hecho bandera de la descentralización del Museo del Prado y que, incluso, fue más lejos con su intento de “descolonizar” el arte, que se malinterpretó como una pretensión de sacar esas obras de los museos e hizo correr ríos de tinta. La Comunidad de Madrid, dirigida por la popular Isabel Díaz Ayuso, mantiene un pulso soterrado por esta cuestión, porque interpreta que se intenta descapitalizar su fondo artístico y debilitar uno de los principales atractivos turísticos de una comunidad que no tiene costa.

En mitad de este fuego cruzado, el PNV no se ha encontrado la osadía que quizás esperaba en el despacho del ministro de Sumar o del propio presidente socialista, Pedro Sánchez, que en general sí se mueve como pez en el agua en la confrontación con Ayuso, y en ocasiones se buscan mutuamente.

El PNV no da por zanjado el debate sobre el traslado de la obra y cree que es posible garantizar la seguridad del cuadro. Quiere un análisis con mayor contraste, a través de un grupo de trabajo compuesto por técnicos del museo de Madrid y del Guggenheim, pero también por expertos internacionales. Aquí esta la clave. El PNV quiere incorporar voces de terceros para tomar algo de distancia, más allá de las versiones de parte. Cuando el senador jeltzale Igotz López le planteó esta posibilidad el pasado martes, dio la sensación de que Urtasun era consciente de la contradicción que le podían atribuir. Admitió que hay más de 3.400 obras fuera del Prado (no es el museo donde está el Guernica, pero él lo puso como ejemplo de descentralización), y matizó a renglón seguido que es “firmemente” partidario de acercar las obras a la ciudadanía solo “cuando eso es posible”. Y despacha el asunto porque ya tiene sobre la mesa la opinión del museo Reina Sofía.

Descentralizar

Habría que diferenciar dos planos. Por un lado, es verdad que el Museo del Prado tiene depositadas más de 3.400 obras fuera de sus principales sedes, y no es algo que se haya realizado ahora durante el mandato de Urtasun, y ni siquiera con su antecesor, el socialista catalán Miquel Iceta. Lo que sí se hizo con el ministro Iceta, a través del programa Prado Extendido, fue poner en valor esa colección depositada en otros puntos para darle una mayor visibilidad pública, porque la ciudadanía no siempre conoce que esas piezas están disponibles en otros territorios. Es decir, no se trataba de sacar más obras de ese museo, sino de darles visibilidad... pero también reorganizarlas: se trataba de realizar esos movimientos de obras con un mayor sentido e intencionalidad, para que tuvieran un valor simbólico importante para los museos a los que iban a parar, es decir, para que hubiera una conexión mayor y la obra significara algo para el territorio en cuestión. En cualquier caso, la comunidad con más obras en depósito fuera del Prado seguía siendo la propia Madrid.

Pero, por otro lado, a pesar de estos matices, ha sido el propio ministro Urtasun quien ha puesto este programa como ejemplo de descentralización. Esto supone que, por su parte, existe una voluntad de transmitir que el patrimonio se ha repartido por otras comunidades y se “reafirma la cohesión territorial y la igualdad de las personas”, para que “todos los ciudadanos” puedan disfrutar de la cultura. Esto implica que existe un ejercicio dialéctico en tal sentido y que hay un interés de subrayar ese hecho.

En otro plano diferente, Urtasun ha apostado por superar el marco “colonial” que cree que impera en los museos del Estado español pero, en este caso, la reflexión está pensada para el Museo de América y el Museo de Antropología, y guarda relación con los pueblos indígenas. Entonces se matizó que no tenía tanto que ver con sacar las obras de sus museos y devolverlas a sus pueblos de origen, sino que se pretendía ofrecer una lectura más contextualizada y respetuosa con la procedencia de las obras y su autoría en sus exposiciones en Madrid.

El cuadro del malagueño Picasso no ha sufrido un expolio, pero sí encaja con la voluntad de que las obras tengan un significado especial para el territorio en cuestión. La parte vasca no niega su valor universal al Guernica, pero quiere una cesión temporal por el aniversario del bombardeo. Lo pintó Picasso y el autor no quiso que se exhibiera en el Estado mientras hubiera una dictadura. Viajó por Europa y Nueva York antes de su regreso en 1981, pero nunca ha viajado a Euskadi.

Ayuso no quiere "descapitalizar" los museos, pero el PP también pide en Mallorca

Pero la Comunidad de Madrid pone pie en pared y lleva años avisando de que “se va a oponer siempre a una medida que suponga una descapitalización por la puerta de atrás de los museos nacionales”. Ayuso ha tildado de “catetada” la petición del PNV, pero los populares son también víctimas de sus propias contradicciones, porque esta semana han pedido que se devuelva a Mallorca la obra de los Bous de Costitx, las cabezas de toro de bronce que se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Esta reivindicación sí les parece justificada, con el argumento de que el bronce no es tan sensible como la pintura de la que está hecho el Guernica. Ahora bien, en ambos casos, el nexo común sería el carpetazo que le quiere dar el Ministerio de Urtasun. El PP sostiene que el ministerio ha despachado el asunto con una llamada telefónica, diciendo que las cabezas están “clavadas a la pared”.

11/04/2026