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Los futbolistas formados en Zubieta salieron al rescate de la Real Sociedad ayer en la eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey. Ellos y un entrenador, Pellegrino Matarazzo, que parece tener una flor desde que ha aterrizado en el banquillo del conjunto txuri urdin, al margen de que haya dotado al conjunto de algunas variantes tácticas, por ejemplo un juego más directo y vertical, que están resultado claves.
La Real eliminó a Osasuna en la tanda de penaltis y ya está en los cuartos de final de la Copa. Para ello tuvo que sobreponerse a un 0-2 inicial con el que nadie contaba. Pero si algo ha cambiado desde la llegada del técnico estadounidense es que busca con mayor ahínco la portería rival, disfruta de más ocasiones de gol, aunque sigue peleado a la hora de definir y esto, en ocasiones, le penaliza a la hora de poner de su lado los partidos.
Pero ayer más que nunca la cantera de Zubieta salió al rescate. Empezando Por Unai Marrero, que volvió a demostrar su calidad. Más allá de los dos penaltis que paró en la tanda decisiva, dominó el área y no tuvo ninguna responsabilidad en los goles navarros. Fue el gran héroe de la noche.
A él se sumó Beñat Turrientes, no solo por su gol que abrió el camino de la esperanza, sino por su dominio en el centro del campo y por su participación en el juego, que fue máxima desde que entró al campo. Volvió a reivindicarse y a demostrar la injusticia que se ha cometido con él relegándolo al banquillo y situando a futbolistas muy inferiores como Sucic o Zakharyan por delante.
Igor Zubeldia, que volvía al equipo, contribuyó con el gol que daba paso a la prórroga cuando todo parecía perdido; Jon Martín apareció en ese tiempo extra para volver a equilibrar la defensa y Odriozola jugó unos minutos plenos de profundidad para convertirse en un puñal, recordar antiguos tiempos y llevar peligro a la portería de Osasuna.
La clasificación de la Real tras los penaltis desató la algarabía en Anoeta. Matarazzo respiró porque lo vio muy negro. Como todos. El 'míster' ha caído de pie en la Real. Ganó su equipo en Getafe en la última jugada del partido y ayer, en el último minuto, provocó la prórroga. Esa maravillosa flor que le viene acompañando la tiene que seguir regando. Por el bien de todos. Hoy el jardín luce esplendoroso.