La ronda de partidos del lehendakari Pradales ha terminado sin grandes sobresaltos y, en general, se ha cumplido el guion habitual. Este miércoles han pasado por su despacho sus aliados de coalición socialistas, el principal partido de la oposición, y el portavoz de su propio grupo parlamentario, el PNV. El lehendakari pretendía iniciar el curso político con estas conversaciones para preservar el clima más diplomático y alejado del insulto que impera en la comunidad autónoma vasca, y para mantener el foco sobre la agenda propia sin dejarse arrastrar por el tsunami electoral de los comicios municipales y forales de mayo y las generales que aún no tienen fecha. En el caso del PSE, su secretario general, Eneko Andueza, no desafinó ni tocó una partitura diferente. Aunque le dieron pie unas cuantas preguntas de los medios de comunicación, esta vez no se decantó por abrir nuevas líneas de confrontación con el PNV, más allá de repetir su consigna de los últimos tiempos y subrayar que la prioridad debe ser el debate social y no el nacional. Andueza optó en esta ocasión por sacar brillo a la gestión socialista dentro del Consejo de Gobierno, y anunció una nueva medida del consejero Denis Itxaso que, según las fuentes consultadas, no consta que vaya a ser motivo de confrontación dentro del gabinete: la vivienda protegida previa al año 2003 no perderá su calificación en las zonas tensionadas.
En el caso de EH Bildu, Pello Otxandiano intentó presentar de nuevo a su grupo parlamentario como un partido generoso que quiere alcanzar acuerdos en siete ámbitos, aunque el PNV dejó caer que los precedentes no ayudan a creerse su mensaje, ya que no han respaldado ninguno de los dos Presupuestos de Pradales, las medidas urgentes de vivienda o el pacto de salud. Otxandiano ha tratado de mantener el equilibrio en un terreno que será resbaladizo para todos en el próximo año: ha apostado por mantener un pie en la legítima confrontación electoral, y otro pie en la búsqueda de acuerdos; ha pedido al Gobierno que busque el entendimiento en siete ámbitos (esta vez sí ha incluido la vivienda), pero al mismo tiempo ha acusado a algunos representantes del PNV de rechazar la colaboración con EH Bildu, y ha tratado de desgastar al lehendakari Pradales al presentarlo como un líder "ausente" de las grandes iniciativas de diálogo, como el nuevo estatus de autogobierno o la mesa de salud. De esta primera reunión del curso, no ha salido ningún compromiso concreto en relación con las 13 iniciativas que se van a tramitar en el Parlamento para reducir la burocracia de la industria sostenible, sobre la comunidad vasca en el exterior, el sistema cultural, la participación institucional, la simplificación administrativa, la lucha contra la discriminación, el sector ferroviario, el sistema universitario, el turismo, la participación de los pacientes en el sistema de salud, la política agraria y alimentaria, la justicia restaurativa, o la juventud.
El PNV, de hecho, quiso lanzar un mensaje centrado en la reducción de la burocracia tras reunirse con el lehendakari. Joseba Díez Antxustegi proclamó que esta tiene que ser "la legislatura de la desburocratización" de Euskadi: por un lado, quieren aprobar la ley para aligerar los trámites que debe cumplir la industria y, por otro, la ley para simplificar también el papeleo que tiene que realizar la ciudadanía en su relación con la administración pública. La autopista regulatoria para la industria se presentó antes de las vacaciones como iniciativa parlamentaria de PNV y PSE, y la ley de simplificación administrativa es cosa del departamento de Maria Ubarretxena. Ambas siguen los pasos que ya dio la ley de medidas urgentes de vivienda, que también tenía entre sus objetivos reducir la burocracia para construir pisos. El PNV cree que este paquete de medidas es importante para que la confianza de la ciudadanía en las instituciones aumente, y pide para ello a la oposición que tenga una actitud "constructiva", que "ayude o tienda la mano" y que, por ejemplo, PP y EH Bildu cambien el sentido de voto negativo que tuvieron durante la toma en consideración de la autopista regulatoria y hagan sus propuestas durante la tramitación. PNV y PSE se bastan con su mayoría absoluta, pero creen que sería conveniente ampliarla, sobre todo, en el caso de la autopista para la industria, para lanzar así un mensaje de estabilidad regulatoria y confianza a las empresas. "Les pedimos que negocien y aporten porque es importante para el mundo de la empresa lanzar un mensaje de estabilidad para atraer inversiones, y les pedimos responsabilidad y que, cuando llegue esa ley, tengan una actitud constructiva de aportar", sostuvo. Recordó que PP y EH Bildu tampoco apoyaron las medidas de vivienda.
Al margen de esta cuestión, ya en la ronda de preguntas, el PNV decidió lanzar otro mensaje en vista del rumbo que están tomando las declaraciones sobre el nuevo estatus de autogobierno. Por un lado, Andueza había contrapuesto de nuevo la prioridad social frente a la prioridad nacional como si fueran dos carriles incompatibles, aunque el socialista, al menos, no quiso profundizar más y despejó el balón diciendo que no tiene ninguna novedad que aportar. EH Bildu sí fue más locuaz, y Otxandiano aseguró que el debate está en la "recta final", aunque pudo ser una forma de hablar, en el sentido de que el tiempo se acaba. Es más, el portavoz de EH Bildu presionó con la idea de que "es el momento de alcanzar" un acuerdo al respecto. Hace unos días, Arnaldo Otegi proponía un ejercicio gradual del derecho a decidir. Díez Antxustegi reconoció que puede ser tentador influir en este debate con declaraciones públicas, pero alertó de que no ayuda nada y además no sería "leal" con el compromiso de discreción que asumieron los tres partidos. "No ayuda en absoluto poner condiciones en público, decir cuales serían las líneas rojas o el camino que cada uno quisiera tomar. No sería bueno para la negociación, y sería una absoluta deslealtad con lo que se acordó en la mesa. Les pediría al resto de portavoces que hagan un esfuerzo y sean leales y cumplan con esa discreción", dijo el portavoz del PNV, un partido que, de hecho, se ha enfrentado en el pasado a las críticas del resto porque consideraban que las declaraciones de aliento o los plazos que fijaba Aitor Esteban rompían esa discreción, y ahora ve cómo se abre la veda para opinar.
Andueza y la vivienda
Desde que Eneko Andueza fue reelegido como secretario general del PSE con la intención de disputar el liderazgo institucional al PNV a largo plazo, se han multiplicado los desmarques de los socialistas con respecto al PNV para dejar clara su posición y marcar un perfil propio, lo que, a su vez, podría complicar la convivencia en las instituciones que gobiernan en coalición a medida que se acerque el ciclo electoral. Sin embargo, aunque este miércoles le han lanzado varias preguntas sobre el decreto del euskera en la administración pública, el meme de la piscina, sus tirones de orejas a Pradales o las declaraciones del lehendakari sobre un Pedro Sánchez "noqueado", Andueza ha ido a lo suyo y se ha centrado en vender los titulares sobre vivienda. Y quiso aclarar que en la reunión hubo sintonía y que comparten la misma hoja de ruta. Andueza quiere que el Gobierno Vasco se centre "exclusivamente" en la prioridad social y "deje de lado la prioridad nacional que asoma en ocasiones para despistarnos de lo que verdaderamente importa", aunque al mismo tiempo tiene la sensación de que el lehendakari coincide en estudiar nuevas medidas para proteger a la clase trabajadora y las empresas frente a la inflación o los riesgos para la industria. "Coincidimos, entiendo yo, en que es necesario que el Gobierno Vasco, el conjunto de las instituciones, estén atentas para poner en marcha medidas que puedan adoptarse en Euskadi para proteger a la clase media trabajadora y las empresas", dijo.
Por otro lado, repitió, como ya ha hecho en otras ocasiones, que los Presupuestos deben ser expansivos y no dar marcha atrás en los servicios sociales o el empleo. Ahí fue donde presentó las "novedades" que traerá el consejero socialista de Vivienda, Denis Itxaso. Las medidas van a requerir "cambios legales que hemos estado analizando y que son de obligada incorporación, y la aprobación en la Ley de Presupuestos". "Así se lo he hecho saber al lehendakari", dijo, para enumerar tres medidas. La más novedosa consiste en que las viviendas protegidas que se calificaron antes de 2003 y van pasando al mercado libre mantengan esa calificación si se encuentran en zonas tensionadas. Añadió que las transmisiones de vivienda protegida se llevarán a cabo con la mediación de Alokabide; y la puesta en marcha del fondo social de vivienda a principios del año 2027 con la contribución del Instituto de Crédito Oficial, el Banco Europeo de Inversiones y, quizás, los planes de pensiones de las EPSV y las fundaciones bancarias ("veremos en qué medida nos pueden acompañar"). La idea es que los suelos ya calificados como protegidos puedan ser asignados a este instrumento "sin necesidad de convocar una licitación para cada uno".
En la ronda de preguntas, pidió "autocrítica y acción" a la consejera Begoña Pedrosa tras los resultados del informe PISA, aseguró que el futuro decreto sobre el euskera en la administración pública "no ha estado encima de la mesa" en la reunión con el lehendakari y comenzarán a trabajar con voluntad de acuerdo cuando tengan un borrador; y reveló que sigue sin haber acuerdo con Pradales sobre los términos de la transferencia del puerto de Pasaia, aunque lo siguen intentando. Si el lehendakari ve "noqueado" a Pedro Sánchez por la crisis de Ceuta, Andueza solo quiso decir que su valoración fue "exagerada".
PNV: "talante" del Gobierno... y quizás también "de los portavoces de la oposición"
Desde el PNV, Joseba Díez Antxustegi quiso conceder a la oposición que, frente a la polarización del Estado, "aquí podemos tener propuestas distintas e incluso confrontar, pero no nos insultamos", y no se arrogó el mérito en exclusiva para el PNV: "Eso obedece en gran parte al talante del Gobierno y el lehendakari", pero también "puede obedecer al talante de los portavoces de la oposición". Ahora bien, estaba hablando de las formas y no del fondo. En el fondo, le afea a EH Bildu que pida acuerdos en lugar de ofrecerlos, y que los pida cuando no ha dado ni agua a Pradales con los Presupuestos o la vivienda. "Está bien hablar de acuerdos en público, pero cada uno debe saber de dónde viene. Los acuerdos no se tienen que pedir, sino ofrecer. Y no se ofrecen con palabras, sino con hechos", zanjó. Sobre el nuevo estatus, volvió a defender un acuerdo "plural" a tres, o "no será". En relación con el informe PISA, apostó por estudiar en profundidad las causas en lugar de generar más "alarmismo".