El lehendakari Pradales y la consejera Ubarretxena han cerrado una semana de presión pública al Gobierno español para que hinque el diente a la transferencia de la Seguridad Social, que engloba la gestión de su régimen económico para pagar las prestaciones, y también el Fogasa, el fondo que abona los salarios pendientes a los trabajadores en las empresas en quiebra. Los contactos van a comenzar en unos días, y el PNV empieza también a elevar la presión pública porque su acuerdo de investidura con el PSOE compromete al presidente Sánchez a cumplir en su totalidad el Estatuto. A preguntas de la prensa en su visita a Gernika para participar en los actos del 89º aniversario del bombardeo, Aitor Esteban confió en alcanzar un acuerdo en “tiempo razonable”. El presidente del EBB del PNV lo justificó en que el Gobierno español tiene en su poder la documentación con la propuesta vasca “desde hace mucho tiempo, y ha tenido tiempo para estudiarlo y para fijar una posición propia”. Espera alcanzar un acuerdo y que las negociaciones discurran “de buena fe, en armonía y en un tiempo razonable”.
Estos dos bloques de la Seguridad Social los gestionan dos ministerios diferentes, que a su vez están liderados por partidos distintos: el Fogasa depende del ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, de Sumar, y la gestión del régimen económico (pensiones) corresponde a Elma Saiz, del PSOE. Ubarretxena y el propio lehendakari han pedido públicamente estos días a Sumar que aplique en la práctica la sensibilidad plurinacional de la que presume y que desbloquee la negociación del Fogasa. Se han producido unas cuantas reuniones en privado sobre esa cuestión, aunque no llegó a estar madura para la Comisión Bilateral de marzo. La próxima comisión está prevista para julio.
Traslado del 'Guernica'
Por otro lado, Esteban insistió en que el Gobierno español estudie en profundidad la opción de trasladar durante nueve meses el Guernica de Picasso al museo Guggenheim de Bilbao. Lo que le pide es que no dé carpetazo al asunto como ha hecho el ministro Urtasun sin encomendarse a nada más que los informes del propio museo Reina Sofía de Madrid. Esteban refrescó esta petición tras poner en valor el simbolismo universal del bombardeo de Gernika, “todavía más en los tiempos en que vivimos, porque impera la ley del más fuerte”. Recordó las guerras en Irán, Líbano, Gaza o Ucrania, y defendió que “es algo ante lo que nos tenemos que rebelar y levantar, y decir que por encima de todo están los derechos humanos y la democracia”. Se pudo ver cómo Esteban dio la mano al hijo de George Steer, el corresponsal británico que cubrió la guerra. En ese contexto, insistió en el traslado del Guernica: “No queremos que el cuadro sea dañado; lo único que pedimos es que se haga un estudio técnico serio sobre las posibilidades de traerlo con expertos independientes. Sería un acto de memoria democrática. No vemos voluntad en el Gobierno español”.