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Estamos en medio de una guerra con repercusiones mundiales que ya estamos notando, pero algunos de los principales actores implicados parecen estar más preocupados por salir bien en las fotos que por los bombardeos, amenazas y misiles. Así ha quedado claro en el Pentágono, la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el epicentro de las decisiones que está tomando Donald Trump por diferentes lugares del mundo.
Las fotos de la polémica
Ese asunto tan banal, el de verse bien en los periódicos, viene del 2 de marzo, cuando Pete Hegseth, secretario de Defensa y expresentador de la televisión derechista Fox News, realizó allí una comparecencia importante: se trataba de explicar la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán que había escalado el conflicto regional y que incluso acabó con la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei.
Pero lo que terminó generando polémica no fue lo que se dijo en la sala de prensa, sino las fotos que se publicaron de ese momento. Según reveló The Washington Post, varios fotógrafos de prestigiosas agencias como AP, Reuters o Getty Images acudieron a cubrir aquella comparecencia y publicaron imágenes del secretario de Defensa hablando desde el atril del Pentágono. Como suele ocurrir con el material de las grandes agencias, esas fotos se distribuyeron después a medios de todo el mundo.
El problema es que a algunos miembros del equipo de Hegseth no les gustó cómo aparecía su jefe en esas imágenes. Las consideraron “poco favorecedoras”. Y la solución que adoptaron fue tan sencilla como drástica: en las dos siguientes ruedas de prensa sobre la guerra, celebradas el 4 y el 10 de marzo, se decidió impedir la entrada de fotógrafos de prensa. Desde entonces, en esas comparecencias solo se permiten cámaras de vídeo y fotografías tomadas por los propios fotógrafos oficiales del Departamento de Defensa.
La explicación del Pentágono
El Pentágono asegura que la decisión no tiene que ver con el aspecto del secretario de Defensa y lo reduce todo a una cuestión de espacio en la sala de prensa. Según la portavoz Kingsley Wilson, limitar el acceso a un único representante por medio (el periodista, no el fotógrafo) permite “usar el espacio de forma eficiente”, y las fotografías oficiales se publican inmediatamente para que los medios puedan utilizarlas.
La versión no ha convencido a todo el mundo. Organizaciones de fotógrafos y defensores de la libertad de prensa han criticado que la medida limita la capacidad de los medios para documentar de forma independiente la actividad del Gobierno, especialmente en un contexto tan delicado como una guerra.
Además, el episodio llega en un momento de tensión prolongada entre el Pentágono y los medios. Desde 2025, bajo la dirección de Hegseth, se implantaron nuevas normas que obligaban a los periodistas a comprometerse a no usar información no autorizada, lo que llevó a que cientos de reporteros acreditados entregaran sus credenciales y abandonaran el edificio.