El Aberri Eguna se celebró por vez primera el 27 de marzo de 1932, coincidiendo con el Domingo de Resurrección, para conmemorar las Bodas de Oro del nacionalismo vasco. Aquella cita histórica, organizada por iniciativa de EAJ-PNV, incluyó actos tan significativos como la inauguración de Sabin Etxea y destacó por su ejemplar disciplina y alteza de propósito. A lo largo de las décadas, esta festividad ha evolucionado desde las manifestaciones multitudinarias originales hasta la resistencia en el exilio durante la dictadura, consolidándose hoy como un símbolo de la reivindicación de Euzkadi como nación.
Luis de Guezala, doctor en Historia y responsable en la Fundación Sabino Arana ha detallado la relevancia de esta efeméride que el próximo domingo cumplirá 94 años desde su primera edición. El historiador ha explicado cómo la celebración ha funcionado como un fiel reflejo de la coyuntura política de cada momento, desde la resistencia cultural en 1882 hasta la masiva respuesta de 1932, cuando unas 65.000 personas se reunieron en Bilbao. Asimismo, ha señalado que el Aberri Eguna ha reafirmado históricamente el derecho de la sociedad vasca a decidir su futuro político en libertad y democracia, manteniendo viva la identidad que los hermanos Arana asumieron hace casi un siglo.