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El jurado popular ha declarado culpable de un delito de asesinato con alevosía al cuidador que asfixió en julio de 2023 al octogenario al que atendía en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) y luego lo mantuvo oculto durante dos meses en un bidón con cal de construcción.
En su veredicto, el jurado ha visto probado por unanimidad que Jaime E. M. R. mató a Manuel L. B., de 89 años, en julio de 2023 asfixiándolo "sorpresivamente" con el cinturón de su coche cuando volvían desde el hospital en el que estaba ingresado a la casa en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) que el acusado había comprado gracias a un préstamo del anciano.
El cuidador, que se hacía cargo del anciano desde 2016, alegó en el juicio que sufría el "síndrome del cuidador quemado" dados los exigentes cuidados que exigía un hombre "incapacitado" y con un síndrome parkinsoniano, aunque el veredicto, en consonancia con los peritos que testificaron en la Sala, ha descartado esta afectación.
Entre los hechos probados, el jurado ha reconocido que Jaime viajó hasta su casa con el cadáver de Manuel en el asiento del copiloto y después lo introdujo en un bidón de plástico azul y lo cubrió con cal de construcción "con la intención de retrasar la descomposición del cuerpo".
Confesó a su mujer
El 19 de septiembre, dos meses después del asesinato, el procesado confesó a su mujer que Manuel no estaba en una residencia, como le había dicho, sino que le había matado y su cuerpo estaba escondido en el trastero.
Esa misma tarde, pidieron ayuda a su asistenta -que no sabía nada del asunto- para sacar del trastero el bidón con el cadáver -metido en una caja de madera que había confeccionado para ocultarlo- y le solicitaron a una conocida que les dejase su finca en Sotillo de la Adrada (Ávila) para que Jaime pasara la noche.
Cuando su marido se dirigía a la finca con el cadáver de Manuel en el coche, su esposa -que fue investigada inicialmente- acudió a la Guardia Civil para denunciarle, tras lo que los agentes detuvieron a Jaime y llamaron a los efectivos de policía científica.
Un cadáver "momificado"
A la llegada de los efectivos de Criminalística, abrieron el bidón y hallaron un cuerpo de 1,70 metros, "extrema delgadez" (40 kilos de peso), cubierto por cal apagada (la viva lo habría disuelto) y cuya piel "se desprendía solamente con el tacto", declararon en la Sala.
Además, en el juicio los forenses destacaron que la dificultad de su trabajo dado el estado de "momificación" del cuerpo tras dos meses en contacto con la cal. El jurado también ha visto probado que Jaime extrajo de las cuentas del octogenario casi 100.000 euros con las tarjetas que se le encontraron en el momento de su detención. El único punto en el que ha habido división entre los jurados ha sido a la hora de considerar -por 7 votos a 2- que Jaime se dirigió a la finca con la intención de "deshacerse del cadáver".
Prisión permanente revisable
Por estos hechos, tanto su defensa como la Fiscalía solicitan prisión permanente revisable por asesinar a una persona especialmente vulnerable, aunque han rebajado la petición por apropiación indebida de 6 a 5 años de cárcel.
Los abogados de la defensa han valorado que se ha acordado con la Fiscalía que la revisión de la pena de prisión permanente se realice antes de los 25 años que marca la ley, según han revelado a EFE fuentes jurídicas. Ahora el magistrado presidente del tribunal deberá dictar una sentencia acorde con el veredicto del jurado popular.