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El juez rechaza desestimar el caso contra Maduro y Flores

Termina la audiencia en el caso contra el matrimonio sin decisión sobre el pago de sus abogados

En una jornada marcada por la expectación internacional, el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han comparecido este jueves ante un tribunal federal de Nueva York. En esta segunda audiencia, el magistrado Alvin Hellerstein ha descartado desestimar el caso, reafirmando que el proceso por narcotráfico y posesión de armas contra el matrimonio capturado en enero seguirá su curso.

Pulso legal por los fondos de la defensa

La sesión comenzó con un retraso de 45 minutos. Alrededor de las 11:45 hora local, el juez Hellerstein, de 92 años, presidió un debate centrado en la capacidad económica de los acusados. El abogado Barry Pollack sostuvo que sus clientes no pueden pagar su defensa por sí mismos y afirmó que "tienen todo el derecho a usar" fondos del Gobierno de Venezuela.

La defensa basó su petición de desestimación en un "error administrativo" de la OFAC, que revocó las licencias para usar dichos fondos apenas tres horas después de emitirlas. El fiscal Kyle Wirshba alegó que permitir el acceso a ese dinero "socavaría las sanciones" y que los acusados están "saqueando la riqueza de Venezuela". Sin embargo, Hellerstein contradijo el argumento de seguridad nacional de la fiscalía: "No representan ninguna amenaza", señaló el magistrado, pues ambos están ya detenidos. Recalcó que "las cosas han cambiado" y que ahora EE.UU. "hace negocios" con Venezuela bajo la administración interina de Delcy Rodríguez. "No voy a desestimar el caso", sentenció el juez, aunque su voz se escuchó algo quebrada durante la vista.

Los acusados

Maduro y Flores llegaron al tribunal a las 4:00 de la madrugada en un convoy de tres furgonetas cerradas. Al entrar, Maduro saludó con una sonrisa a su equipo legal. Los presentes notaron un cambio físico evidente: el exmandatario luce el cabello canoso, se ve más delgado que en enero y ha prescindido de su emblemático bigote. Esta imagen contrasta con las declaraciones de su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, quien desde Caracas aseguró que su padre se encuentra "fuerte, como un atleta".

Por su parte, Cilia Flores mostró un semblante serio. La defensa informó que su salud es delicada y está pendiente de un ecocardiograma. Durante la vista, ambos usaron auriculares para seguir la traducción de un proceso donde Maduro se ha definido como un "prisionero de guerra". El depuesto mandatario enfrenta cuatro cargos, incluyendo conspiración para cometer narcoterrorismo e importar cocaína. Flores está acusada de delitos similares relacionados con conspiración y posesión de armas de guerra.

Tensión en las calles

El juicio ocurre tras la captura de la pareja el 3 de enero de 2026 en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses. Desde entonces, el gobierno de Donald Trump ha restablecido relaciones diplomáticas con el país suramericano. Esta normalización sirvió de fondo para las protestas fuera de la corte, donde la Policía dividió a dos grupos enfrentados.

Manifestantes mayoritariamente estadounidenses denunciaban el arresto como "ilegal", mientras exiliados venezolanos exigían justicia. Entre la multitud destacaron miembros de la organización española Hazte Oír, con carteles tildando de "criminales" a Maduro, al presidente español Pedro Sánchez y al expresidente Rodríguez Zapatero. Por su parte, Maduro Guerra calificó el proceso de "ilegítimo" en un acto de apoyo en Caracas, pidiendo elevar la voz por la "verdad" de su padre.

Con el rechazo a la desestimación, el calendario procesal apunta a un juicio largo que podría no comenzar formalmente hasta dentro de uno o dos años. Para entonces, el juez Hellerstein tendrá 94 años, un factor que añade incertidumbre a un proceso que ya es histórico por la naturaleza de los acusados y las circunstancias de su captura.

26/03/2026