En su segundo día al mando del Ejecutivo del Reino Unido tras la dimisión oficial de Keir Starmer, el nuevo primer ministro laborista, Andy Burnham, ha anunciado la supresión del IVA sobre las facturas de la electricidad a partir del próximo 1 de octubre. Esta decisión, concebida para aliviar la crisis del coste de vida que atraviesan los hogares británicos, constituye la primera gran medida económica del nuevo mandato. Las facturas energéticas quedarán exentas de este tributo —que en el país cuenta con un tipo general del 20% y una tasa del 5% en los recibos domésticos— y el Ejecutivo espera que las compañías trasladen íntegramente la reducción a todos sus clientes, incluidos aquellos con contratos de tarifa fija.
La financiación de esta bajada fiscal se logrará mediante la cancelación definitiva del proyecto para lanzar el programa de identidad digital, cuyo coste estimado ascendía a 600 millones de libras anuales durante un periodo de tres años. Aunque la partida presupuestaria de dicho plan provenía de ahorros departamentales existentes, el nuevo Gobierno reasignará esos fondos para cubrir la rebaja tributaria. "Dije que quería dar un respiro a la gente, y eso es precisamente lo que anuncio en mi segundo día como primer ministro. Estamos tomando medidas inmediatas para reducir los impuestos en las facturas de energía, poner más dinero en los bolsillos de los ciudadanos y devolverles la esperanza", declaró Burnham.
Lo ministros del nuevo Gobierno
Durante la primera reunión de su Gabinete, abierta a los medios de comunicación, el jefe del Gobierno pidió a su equipo "buscar todas las vías posibles" para aminorar la presión económica de la ciudadanía, asegurando que cada iniciativa estará "debidamente financiada" para garantizar la disciplina fiscal y transmitir confianza a los mercados internacionales. El nuevo ministro de Economía, John Healey, antiguo titular de Defensa y exsecretario parlamentario privado de Gordon Brown, afirmó que la medida "dará a las familias un respiro en sus facturas y les aportará tranquilidad de cara al invierno".
El rumbo económico del Ejecutivo estará guiado por figuras clave del laborismo. La viceprimera ministra, Louise Haigh, economista y figura relevante de la izquierda moderada, coordinará la acción gubernamental. La cartera de Energía recae en la economista Miatta Fahnbullah, mientras que Jonathan Reynolds asume el Ministerio de Empresa. En Transporte continúa Heidi Alexander y en Trabajo y Pensiones sigue Pat McFadden. La reestructuración ministerial se completa con el nombramiento de Ed Miliband en Asuntos Exteriores, Shabana Mahmood en Interior, Wes Streeting al frente de Defensa e Yvette Cooper en Sanidad.