El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado este jueves de que la guerra en Oriente Medio ha provocado el mayor 'shock' petrolero "en al menos cinco o seis décadas". Asimismo, el organismo, que celebra estos días en Bangkok sus reuniones anuales, ha admitido que sus efectos serán "duraderos" en distintos sectores e impedirán a la región recuperar para 2030 la trayectoria económica previa al conflicto.
Al mismo tiempo, el director del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del FMI, Jihad Azour, ha afirmado que su impacto "ha sido más limitado de lo que su magnitud inicial sugería" gracias al uso de rutas de transporte alternativas y a ajustes en la demanda, entre otros factores. Además, el economista libanés ha valorado que la consecuencia de la guerra es "muy desigual" entre las economías de la región.
De acuerdo con los últimos datos del informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) del FMI, presentado el pasado martes, Oriente Medio y el Norte de África se contraerán un 2% en 2026 por la guerra regional y la tensión en Ormuz. Del mismo modo, Azour ha asegurado que, entre los exportadores de petróleo, "Arabia Saudí se contraerá un 3,3% frente al acusado 16,7% de Kuwait", pues los países de la región "se mueven en direcciones diferentes".
Las perspectivas para los países de Oriente Medio "dependen de manera crucial de la rapidez con la que se normalicen la producción de energía y el comercio alterados por las disrupciones al tránsito en vías marítimas cruciales como los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb", ha aclarado el Azour. A raíz del conflicto, la producción de petróleo "cayó drásticamente" en casi todos los países exportadores del Golfo, mientras que los precios de los combustibles se dispararon "por las interrupciones en el transporte marítimo y en el refinado", ha añadido.
El economista ha explicado que en algunos casos, "la capacidad de naciones para redirigir el comercio y utilizar otras vías para canalizar la producción de petróleo", como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos (EAU) con oleoductos hacia el mar Rojo que permiten evitar Ormuz, ha amortiguado el golpe. Por el contrario, países exportadores de petróleo como Kuwait, Catar, Irak o Irán "tienen capacidad limitada para sortear Ormuz y un menor margen fiscal".