La condición de héroe de la independencia que, para muchos albanokosovares, sigue teniendo a día de hoy Hashim Thaci no ha impedido que quien fuera expresidente de la república balcánica entre 2016 y 2020 y el primer jefe de Gobierno de su historia tras independizarse de Serbia en 2008 haya sido condenado a 25 años de prisión por los crímenes que cometió durante la guerra desarrollada entre 1998 y 1999 contra las autoridades de Belgrado. Ha sido el Tribunal Especial para Kosovo (TEK), con sede en La Haya, quien este miércoles le ha impuesto dicha pena por los delitos de detención arbitraria, trato cruel, tortura y asesinato, mientras que absolvía al antiguo líder guerrillero de los seis cargos de crímenes de lesa humanidad que afrontaba.
En un histórico fallo que responsabiliza también de esos crímenes a otros tres antiguos altos dirigentes del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), Kadri Veseli fue condenado a 18 años de cárcel, Rexhep Selimi a 13 y Jakup Krasniqi a 25, con descuento en todos los casos del tiempo que llevan detenidos desde finales de 2020.
"Propósito criminal común"
Los jueces concluyeron que los cuatro contribuyeron a "un propósito criminal común" para atacar a personas consideradas opositoras a los objetivos políticos y militares del UCK, la guerrilla albanokosovar que combatió contra las fuerzas serbias por la separación de Kosovo de la más poblada de las repúblicas que conformaban la extinta Yugoslavia.
La Sala les declaró penalmente responsables de la detención arbitraria de 385 personas, el trato cruel de 49, la tortura de 303 y el asesinato de 96. La Fiscalía había solicitado 45 años de prisión para cada acusado.
La "gran mayoría" de las víctimas eran civiles inocentes que fueron calificadas, "a menudo falsa y generalmente sin fundamento", de colaboradores o espías, según la sentencia, leída por el presidente de la sala, el juez Charles Smith.
Entre ellas había albanokosovares vinculados a organizaciones políticas o militares rivales, personas supuestamente relacionadas con las autoridades serbias o yugoslavas y miembros de minorías étnicas, incluidos serbios y romaníes.
La sentencia concluyó que los acusados compartieron un plan para identificar a esas personas, detenerlas y someterlas a malos tratos físicos y psicológicos, intimidación y acoso y, "si era necesario, matarlas".
Los jueces rechazaron así el argumento de las defensas de que los crímenes respondieran a venganzas personales, disputas locales o actuaciones aisladas de miembros del UCK, y concluyeron que fueron consecuencia de "un plan criminal concebido por los acusados y otras personas".
Ese plan fue aplicado "sistemática y despiadadamente", según la Sala, mediante centros de detención, estructuras de policía militar e inteligencia y una estrategia que presentaba a determinadas personas como colaboradores, espías o enemigos del UCK.
Los jueces subrayaron que no eran los objetivos de conseguir la independencia de Kosovo y hacerse con el control político e institucional los que convertían sus actos en criminales, sino "los medios mediante los que trataron de alcanzarlos".
En el caso de Thaci, los jueces determinaron que, como miembro del Estado Mayor y jefe de la Dirección Política del UCK, fue una figura clave en la formulación y ejecución del "propósito criminal común", y contribuyó a una política de impunidad.
Thaci, de 58 años, escuchó de pie y con auriculares la lectura del veredicto de la Sala, que le impuso inicialmente penas individuales de 15 años por detención ilegal o arbitraria, cuatro por trato cruel, 20 por tortura y 23 por asesinato, si bien que quedaron finalmente en una pena única de 25 años de prisión.
Las Salas Especializadas de Kosovo, nombre formal del TEK, fueron creadas en 2015 dentro del sistema jurídico kosovar, pero tienen su sede en La Haya y cuentan con jueces internacionales, entre otras razones para garantizar la protección de víctimas y testigos.
El tribunal es controvertido en Kosovo, donde amplios sectores de la población albanokosovar consideran a los antiguos dirigentes del UCK héroes de la lucha contra las fuerzas serbias.
El conflicto de 1998-1999 terminó tras una campaña aérea de la OTAN y la retirada de las fuerzas serbias de Kosovo, que en 2008 declaró unilateralmente su independencia. Estados Unidos y numerosos países europeos, entre los que no está el Estado español, reconocen a Kosovo como nación independiente, mientras Serbia sigue considerándolo parte de su territorio.