Actualizado hace 9 minutos
Muchos aspectos de la vida cotidiana se están digitalizando y el dinero no es una excepción. Los hábitos de pago están cambiando rápidamente, con una evolución clara hacia lo digital y las compras en internet, que continúan en aumento.
En este sentido, el proyecto del euro digital es una realidad cada día más cercana, sobre todo después de que el pasado martes la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo diera luz verde a su posición favorable sobre esta nueva forma electrónica de dinero emitida por el Banco Central Europeo (BCE).
El mandato, aprobado por los eurodiputados pero que aún requiere de la ratificación del pleno de la Eurocámara, la negociación con los Estados miembro y la aprobación final del BCE para su puesta en circulación, podría implicar la emisión del euro digital en 2029.
Más autonomía de la UE
En un contexto en el que la Unión Europea busca reducir la dependencia de las empresas estadounidenses de pago como Visa o Mastercard, esta nueva moneda sería lo equivalente al efectivo pero en formato electrónico y serviría para realizar cualquier pago digital en una tienda física o en un sitio web, así como para enviar dinero, en cualquier momento y lugar.
De esta manera, y en coexistencia con los billetes y monedas, el euro digital estaría a disposición de toda la ciudadanía de la eurozona. Además, funcionaría con y sin conexión a internet, a través del teléfono móvil o la tarjeta. En concreto, los pagos online se realizarían a través de un sistema basado en cuentas mientras que las operaciones offline se ejecutarían directamente mediante dispositivos de almacenamiento local.
En la práctica, serían los bancos y proveedores autorizados quienes distribuirán la nueva moneda, de aceptación obligatoria para la mayoría de los comercios, exceptuando las personas trabajadoras autónomas y las pequeñas empresas que no operen digitalmente. La propuesta garantiza, a su vez, salvaguardas de privacidad para limitar el uso de información personal y evitar la identificación de las personas usuarias, permitiendo así verificar transacciones de forma anónima.
“ El Parlamento Europeo también votará en julio la propuesta de Reglamento sobre el curso legal del efectivo en euros, una regulación que garantiza que el dinero físico no desaparecerá y mantendrá su nivel de acceso y aceptación ”
El euro digital también será gratuito, aunque los comercios podrán asumir comisiones que no podrían superar en ningún caso las tarifas electrónicas actuales. Para proteger la estabilidad bancaria y evitar que se use como herramienta de ahorro alternativa a los depósitos, no generará intereses y tendrá un límite máximo de tenencia por persona fijado por la Comisión Europea. Además, las empresas solo podrán retener estos fondos por un máximo de 24 horas para acumular los pagos recibidos.
Prueba piloto en 2027
Tras su inicio en 2020, el proyecto ha pasado por varias fases entre las que se encuentra la puesta en marcha de un piloto durante la segunda mitad de 2027 que servirá para medir su funcionamiento en condiciones reales, lo que supone un cambio de enfoque y un salto del diseñoa la realidad.
“El objetivo ya no es seguir afinando el modelo sobre el papel, sino observar su comportamiento en situaciones reales, aunque dentro de un entorno controlado”, destaca Álvaro Casado, socio de FS Strategy y responsable de Digital Assets de KPMG. Para ello, se utilizará una versión preliminar del euro digital que permitirá validar la infraestructura, los flujos de pago, la integración entre participantes y la experiencia de la persona usuaria.
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Así, las pruebas abarcarán pagos entre particulares, comercios físicos y compras online, destacando la posibilidad de realizar transacciones sin conexión entre dispositivos y una posterior integración de la operación en el sistema.
Según el responsable de KPMG, esta modalidad offline exige garantizar la consistencia en todo el proceso, incluyendo el registro de saldos y la reconciliación posterior de datos. "La fase piloto pretende validar la estabilidad futura del sistema y dependerá de la capacidad para gestionar ese ciclo completo”, añade.
Dos niveles de funcionamiento
En este sentido, existe un marco operativo que fija las reglas de pago, los procesos, los estándares técnicos y la experiencia de usuario mediante una estructura organizada en capas que divide las funciones del sistema en dos niveles.
Por un lado, una infraestructura central que asume las tareas de emisión y liquidación y, por otro, una red de intermediarios encargados de gestionar la interacción directa con la personas usuarias y los comercios. “De esta manera, el sistema queda estructurado como una base común sobre la que se despliega la operativa”, detalla Álvaro Casado.
Cronología del proyecto
Concebido como un mecanismo propio para frenar la dependencia de proveedores extranjeros, el euro digital tiene como objetivo principal impulsar un estándar de pagos unificado y soberano que refuerce el control sobre un ámbito clave del sistema financiero de la zona euro. Actualmente, 13 de los 21 países que la componen dependen de esquemas internacionales para los pagos con tarjeta, según señala el BCE, sin que exista ninguna opción de pago digital común.
En este aspecto, los primeros pasos del proyecto se dieron en octubre de 2020 con el "Informe sobre un euro digital" del BCE, en el que se analizó la posible emisión de una moneda digital de banco central por el Eurosistema. Nueve meses más tarde, el Consejo de Gobierno del organismo bancario decidió poner en marcha la iniciativa. Así, entre los meses de octubre de 2021 y 2023, se desarrolló la fase de investigación en la que se estudiaron opciones de diseño y modelos de distribución junto con las autoridades de la UE y participantes en el mercado.
El euro digital, en fechas
2020. Informe sobre un euro digital del BCE
2021. El BCE lanza el proyecto del euro digital
2022. Análisis, casos de uso, diseño del modelo de distribución y mitigación de riesgo, y desarrollo de prototipo
2023. Propuesta de marco legislativo y avance en la redacción de normas
2025. Desarrollo de actualizaciones para facilitar el despliegue
2026. Aprobación legislativa del euro digital
2027. Lanzamiento del piloto
2029. Emisión del euro digital
Fuentes: BCE y KPMG
Las conclusiones sirvieron entonces de base para iniciar la fase de preparación en noviembre de 2023, centrada en finalizar el borrador de normas de funcionamiento, seleccionar proveedores para la plataforma, realizar pruebas y estudios con usuarios, profundizar en el análisis técnico sobre los aspectos relativos al diseño, así como en la colaboración con las partes interesadas.
En octubre de 2025, el Consejo de Gobierno del BCE decidió que el Eurosistema seguiría preparándose para el euro digital, centrándose en avanzar en la preparación técnica, la interacción con los participantes en el mercado y el apoyo al proceso legislativo.
El 23 de junio de 2026, la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo dio luz verde al reglamento sobre el euro digital. Si el proyecto, que está previsto que se vote a principios de julio en la Eurocámara, sigue su curso legislativo en los tiempos establecidos, antes de que acabe el año se aprobaría el marco regulatorio para proceder a su emisión en 2029.
Estudio SPACE 2024
Por otro lado, el último estudio europeo SPACE publicado por el BCE en diciembre de 2024, y que analiza desde 2019 la evolución de los comportamientos, las preferencias de pago de las personas consumidoras en los veinte países de la zona del euro, (exceptuando Bulgaria que ingresó el 1 de enero de 2026) revela que el efectivo sigue siendo el medio de pago más utilizado en comercios físicos, aunque su uso ha ido disminuyendo frente a los pagos digitales.
En términos de número de abonos, el efectivo se utiliza en el punto de venta en el 52% de las operaciones (en comparación con el 59% de 2022). Respecto al importe, las tarjetas son el instrumento de pago dominante (con una cuota del 45%, frente al 46%), seguido del efectivo (39%, frente al 42%) y las aplicaciones móviles (7%, un aumento desde el 4%).
“ El 62% de las personas consumidoras de la zona euro piensa que es importante disponer de la posibilidad de pagar en efectivo ”
Así, el peso creciente de los pagos digitales se ve respaldado por el incremento de los pagos online, que representan el 21% de los abonos diarios de los consumidores en cuanto a número y el 36% en cuanto a importe, comparado con el 17% y el 28%, respectivamente, de 2022.
Los instrumentos utilizados con mayor frecuencia para estos pagos son las tarjetas, que suponen el 48% de las operaciones, seguidas de otros medios electrónicos, como las carteras electrónicas y las aplicaciones móviles que representan el 29% de las transacciones.