Araba

El etnográfico de Artziniega cobra vida

La cita con el museo vivo es este domingo con el filandón como actividad protagonista
Un grupo de mujeres tomando parte en un filandón, la actividad destacada del Museo Vivo de este año en Artziniega / Cedida

El Museo Etnográfico de Artziniega ha organizado para este domingo (15 de marzo) una de las actividades más exitosas de las que programa a lo largo del año: su museo en vivo. Una jornada en la que la asociación Artea, ayudada por artesanos y vecinos, hará que el Museo que gestiona desde 1984 cobre vida.

Será entre las 11.00 y las 14.00 horas (último grupo a las 13.00) cuando los visitantes –por el precio de entrada habitual- podrán disfrutar de visitas guiadas en las que podrán ver en funcionamiento los 1.700 metros cuadrados, distribuidos en 17 amplias salas, que configuran este espacio, como si el tiempo se hubiera parado en los años 30 del siglo pasado, y el museo se hubiera convertido en un pueblo de hace 50, 70 o cien años.

Sin duda, una iniciativa que supone una fantástica oportunidad de conocer el modo de vida preindustrial que nos retrotrae al mundo de nuestros antepasados. “Aquellos tiempos en los que no estaba acuñado el término ecologismo pero tampoco generábamos basura, porque todo se aprovechaba”, señalan desde Artea.

En la rebotica preparando remedios naturales Cedida

Y es que en este ya tradicional y exitoso “Día en vivo”, que alcanza su décimo sexta edición, artesanos y personas que mejor conocen los modos de vida de antaño se acercan a las distintas secciones del museo y se ponen a trabajar en ellas, dando la oportunidad de conocer de cerca profesiones, oficios y formas de vida y trabajo perdidos o casi olvidados en el tiempo y que forman parte de nuestra memoria reciente, tales como apicultores, tejedores, costureras, carpinteros, ebanistas, alpargateros, herreros, molineros o boticarios en cuyo laboratorio trasero al despacho elaboraban remedios naturales y ungüentos, por citar alguno.

La invitada

Asimismo, al igual que otros años se ha tenido como oficios invitados a elaboradores de jabón o ceramistas, “este año la actividad a destacar es el filandón. Una mezcla de laboriosidad y entretenimiento alrededor del fuego, fundamental para la tradición oral y la creación textil, de la que repartiremos folletos y explicaremos al público”, adelanta la presidenta de Artea, Paki Ofizialdegi, que aconseja reservar plaza en el 945 39 62 10, ya que “estas personas tendrán preferencia y el último grupo accederá a la una”, advierte.

Junto a todo ello también estarán el barbero cortando el pelo en directo, la etxekoandre preparando la colada o algún que otro pintor inmortalizando estampas costumbristas como la de vecinos elaborando refrescante garrafa (granizado de txakoli); sin olvidar la flamante taberna-tienda, uno de aquellos comercios en los que, hasta los años 60, tanto podías adquirir unos cordones para zapatos o una pastilla de jabón y alimentos, como jugar a las cartas y tomar unos vinos, sentados en torno a una de las mesas, con una partida de brisca iniciada y unas copas marcadas con líneas rojas para que el camarero sepa hasta dónde echar y sacar el beneficio estudiado a la botella.

Túnel del tiempo

No en vano, será una oportunidad única de ver cómo se vivía dentro de las casas, tanto rurales como urbanas, en unos tiempos en los que no existían lavadoras, neveras, ni friegaplatos; cómo se trabajaba en los ayuntamientos sin ordenadores, o cómo transcurría una clase en una escuela, “bien de niñas o de niños, ya que antaño se les separaba”, inciden.

En definitiva, una oportunidad de entrar en el túnel del tiempo para disfrutar de aquellos oficios imprescindibles en la vida diaria de nuestros ancestros, que si están a buen recaudo en este museo es gracias a los hombres y mujeres (germen de Artea) que se embarcaron en la tarea de recuperar y conservar -como valores culturales- los más diversos materiales relacionados con las actividades tradicionales de la zona.

Lo hicieron en las caballerizas del cercano Santuario de La Encina, que hoy día albergan el Museo de Arte Sacro, hasta que en el año 2003 la exposición fue trasladada al antiguo colegio de Artziniega. Un edificio amplio y rehabilitado, y estructurada de modo didáctico según las actividades humanas (cocina, ganadería, herrería, vivienda…), que dispone de un anexo para exposiciones temporales, aunque éste también alberga cuatro áreas fijas en torno a zapatería, seres mitológicos, un viejo taller de vehículos y otro de cine animado, a las que se sumó a finales de 2024 otra sobre la fábrica de género de punto Hozffer Ana que albergó el municipio en los años 60.

La muestra se completa con un anfiteatro al aire libre de 2.000 metros cuadrados, en el que se llevan a cabo a representaciones culturales y populares. Para financiarlo, este museo contará hasta 2029 con una aportación foral anual de 60.000 euros. También existe la opción de hacerse su amigo por una cuota anual de 25 euros, que otorga ventajas y descuentos.

14/03/2026