Polideportivo

El desafío de meter el Tour de Francia en Bilbao

El lehendakari Urkullu y Prudhomme, director del Tour, en la presentación de la 'Grand Départ'.

¿Cómo metería el Tour de Francia en Bilbao? Tienen tiempo de resolver el acertijo hasta el 1 de julio de 2023. La villa acogerá ese día la Grand Départ de la carrera más grande del mundo. La intrahistoria es que la Grande Boucle, que acampará varios días en la capital vizcaina, precisa el doble de la huella que deja San Mamés (38.000 metros cuadrados) y más de cuatro veces el área que ocupa el edificio del Museo Guggenheim (16.000 metros cuadrados) para habilitar la salida. De hecho, una salida o meta de la carrera francesa necesita de promedio, según los datos aportados por la organización del Tour, la friolera de siete hectáreas, 70.000 metros cuadros.

La Grande Boucle es un mastodonte que exige áreas descomunales de terreno para aposentar su grandeza. La Grand Départ que acogerá Bilbao el 1 de julio de 2023 necesitará un área sensiblemente mayor. Limitado por la orografía montañosa y cicatrizada la ciudad por la ría, Bilbao necesitará asomarse a la balconada del Museo Guggenheim y alrededores para dar cobijo a la carrera. Al menos, esa parece la solución más lógica para aglutinar la demanda de espacio y la postal del Bilbao moderno alrededor del Guggenheim, el icono que ha exportado la ciudad al mundo. Si se toma la distancia entre el Puente de Euskalduna y el Ayuntamiento, pasando por la Avenida de la Universidades y el Campo Volantín y se suma al solar que enraíza al tótem de titanio junto a la explanada y amplias zonas del paseo Uribitarte, la Grand Départ podría respirar. Entre esos volúmenes contarían con más de 87.000 metros cuadrados. Casi 9 hectáreas de terreno en el mejor escaparate posible de la villa. Esa idea enlaza con el pensamiento que late en el alma del Tour, reflejado por Christian Prudhomme, el director de la carrera francesa, en una entrevista con DEIA. "El Tour es el mejor anuncio posible para mostrar un país al mundo entero". Esa zona de la villa parece el emplazamiento perfecto para acometer la salida de una carrera que coloniza espacios por sus dimensiones homéricas.

Tres etapas en Euskadi

Encontrar los espacios necesarios para encajar el Tour, que no solo es un pelotón de ciclistas, es el gran reto al que se miden las autoridades vascas, que han creado un equipo de trabajo específico para adecuar el Tour a la geografía de Euskadi, protagonista rutilante de la Grande Boucle con tres etapas en suelo vasco. La primera tendrá como salida y meta Bilbao y las otras dos –la segunda será íntegramente en Euskadi– dejarán huella en los distintos territorios históricos, si bien el trazado aún no ha trascendido. Se trabaja en ello al detalle. Según ha podido saber DEIA, el recorrido en sí no es lo que más preocupa a las autoridades vascas para satisfacer las demandas de una carrera pantagruélica en su concepción. El verdadero desafío es encontrar los lugares capaces de sostener la estructura del Tour.

La carrera francesa no encuentra parangón debido a su gigantismo. Es una ciudad en movimiento. La trashumancia de miles de personas y cientos de vehículos, además de la infraestructura necesaria para enfatizar uno de los mayores eventos deportivos. Su tamaño exige medidas extraordinarias y al Tour no le sirven las referencias ni de la Vuelta ni de la Itzulia, las pruebas que surgen como metro patrón en el ciclismo estatal. Se le quedan muy pequeñas. La 13º etapa de la Vuelta salió de San Mamés el 6 de septiembre 2019. La explanada que da acceso al campo del Athletic suma algo más de 12.000 metros cuadrados. Allí se reunió el pelotón, los coches de equipo, los autobuses y los vehículos de la organización además de los cientos de aficionados que se aproximaron a celebrar el comienzo de etapa. Insuficiente para el Tour, que en no pocas ocasiones se ve obligado a extenderse a través de los extrarradios de los lugares que visita para fijar allí la logística y llevar lo imprescindible a las salidas y metas de las etapas.

En realidad, nada es comparable al Tour de Francia, un evento que precisa un plan de choque específico para adaptarse a él porque moviliza unas 4.000 personas. La carrera es como esos convoyes de cargamentos especiales que transportan piezas de tamaño descomunales y que exigen ingenio, una hoja de ruta muy detallada y espacio, mucho espacio, para salvar los obstáculos que se presenten en el recorrido. "Lo que le sirve a la Vuelta, no le vale al Tour. No son comparables en cuanto a necesidades de logística. Principalmente ese el es gran reto, dar respuesta a esa demanda de cómo dar una solución a la infraestructura que acompaña al pelotón ", explican a este periódico las fuentes consultadas. En realidad, ser capaces de dar respuesta esa carrera en paralelo a lo meramente competitivo es el desafío al que se miden desde las instituciones vascas de cara a 2023. La Grande Boucle determinará el paisaje de Euskadi y el desafío de meter el Tour de Francia en Bilbao.

Las cifras del tour

184

Corredores. El pelotón del Tour está conformado por 23 equipos de 8 ciclistas cada uno.

450

acompañantes. Entre auxiliares, directores, mecánicos de equipo...

300

agentes del orden. Trabajarán permanentemente para controlar la seguridad del Tour de Francia.

29.000

Efectivos más. Entre oficiales de policía locales, gendarmes y bomberos desplegados a lo largo de toda la ruta de la carrera francesa.

500

organización. 100 miembros permanentes de la organización de la carrera y 400 colaboradores.

10 doctores

servicio médico. El entramado médico que acompañará a la carrera estará formado por 7 ambulancias, 1 moto y 2 coches médicos. Habrá 10 doctores (de todas las especialidades), 7 enfermeras, 1 camión de radiología y 1 laboratorio móvil para hacer los análisis de covid, con 60 personas.

7

hectáreas. Para organizar el área de meta en cada una de las etapas.

4.400

señales de advertencia. Colocados en puntos de potencial peligro para los ciclistas.

 

6.000 metros

de Vallas. En las zonas de salida y meta de cada una de las etapas del Tour. 1.000 metros son las que se sitúan en los finales de etapa para proteger a los corredores.

180

camiones. Son necesarios para transportar cada día la logística.

150 vehículos

caravana publicitaria. El desfile, de 10 kilómetros, dura 30 minutos. Participan 480 azafatas, hay 55 personas encargadas de su seguimiento y cuenta con 120 responsables de logística y mecánicos.

Emisión de TV

190 países. 100 cadenas retransmiten el Tour, 60 de ellas en directo.

Periodistas

más de 2.000. De prensa, tv y radio.

27/10/2021