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El COI cambia las reglas del juego

El máximo organismo olímpico anunció ayer que las mujeres biológicas serán las únicas en poder participar en las categorías femeninas de los Juegos Olímpicos
La boxeadora argelina Imane Khelif tras ganar el oro en París. / EP

El Comité Olímpico Internacional (COI), en una decisión histórica y sin precedentes en las últimas tres décadas, ha anunciado una nueva política de elegibilidad que restringe de forma exclusiva la categoría femenina a las "mujeres biológicas".

Esta medida, que se implementará completamente para los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, implica la eliminación definitiva de las mujeres transgénero y de las deportistas con Diferencias en el Desarrollo Sexual (DSD) afectadas por andrógenos de las competiciones femeninas.

La decisión, que ha levantado muchas suspicacias, marca el primer gran legado de la zimbabuense Kirsty Coventry, quien en junio de 2025 hizo historia al ser la primera mujer y la primera persona africana en liderar el COI, reemplazando a Thomas Bach. Luego de meses de acalorados debates internos y consultas con grupos médicos, la dirección de Coventry resolvió la controversia apoyándose en la ciencia genética como el único juez legítimo.

El núcleo de la nueva regulación, oficialmente denominada "Política de Protección de la Categoría Femenina en el Deporte Olímpico", consiste en la reintroducción de los exámenes biológicos universales. De acuerdo con el extenso informe de diez páginas emitido por el COI, de ahora en adelante, la elegibilidad para cualquier evento de categoría femenina —tanto en disciplinas individuales como en equipo— se establecerá a través de un análisis genético del gen SRY (Region Y determinante de sexo).

Este gen, que se encuentra comúnmente en el cromosoma Y, es el impulsor biológico que da inicio al desarrollo sexual masculino en el útero y señala la creación de los testículos. El máximo organismo olímpico requerirá una sola prueba en la vida de la deportista, la cual podrá efectuarse a través de un hisopado bucal, una muestra de saliva o un análisis sanguíneo. Las atletas que obtengan un resultado negativo en la detección de este gen cumplirán de manera continua con los requisitos para competir en mujeres.

El organismo ha sido tajante a la hora de defender la validez de este método frente a las críticas por posibles vulneraciones a la intimidad que acabaron con los test de feminidad en 1999: "Basándose en la evidencia científica, el COI considera que la presencia del gen SRY es fija a lo largo de la vida y representa una prueba altamente precisa de que un atleta ha experimentado un desarrollo sexual masculino. Además, el COI considera que el cribado del gen SRY mediante saliva, hisopado bucal o muestra de sangre es poco intrusivo en comparación con otros métodos posibles".

Coventry también hizo hincapié en los deportes de contacto o combate, donde la diferencia de masa muscular y densidad ósea trasciende la mera estadística para convertirse en un riesgo inasumible: "Además, en algunos deportes simplemente no sería seguro".

A su vez, la mandataria quiso poner en valor el componente humano del nuevo protocolo, asegurando que "cada atleta debe ser tratado con dignidad y respeto, y los atletas solo necesitarán ser evaluados una vez en su vida. Debe haber una educación clara en torno al proceso y asesoramiento disponible, junto con asesoramiento médico experto".

Para hacer oficial el anuncio y evitar malas interpretaciones, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, difundió un vídeo institucional de un minuto y 45 segundos en el canal oficial de YouTube de la entidad. Su mensaje fue directo y contundente respecto a los motivos del veto: "La política que hemos anunciado está basada en la ciencia y ha sido dirigida por expertos médicos con los mejores intereses de los atletas. La evidencia científica es muy clara. Los cromosomas masculinos dan ventajas en las competencias que dependen de la fuerza, el poder o la resistencia". Unas declaraciones que sirven para reactivar, a efectos prácticos, una criba biológica que llevaba suspendida desde 1999.

Esta medida del COI se alinea con la reciente orden ejecutiva del presidente de EE. UU., Donald Trump, sobre la protección del deporte femenino para Los Ángeles 2028. Además, no será retroactiva

Habrá excepciones

A pesar de la amplia utilización del test genético, el COI ha dejado una puerta abierta para lo que llama "excepciones raras". Esta excepción protege a las atletas diagnosticadas con el Síndrome de Insensibilidad Completa a los Andrógenos (CAIS, en inglés) u otras condiciones de desarrollo sexual extremadamente raras en las que el individuo, a pesar de ser positivo en el gen SRY, tiene un cuerpo completamente incapaz de metabolizar la testosterona.

Al no asimilar los "efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona", la entidad olímpica ha decidido que estas atletas específicas sí podrán continuar compitiendo en la categoría femenina. No obstante, para la gran mayoría de las atletas intersexuales que son sensibles a los andrógenos, las oportunidades se encuentran completamente cerradas.

El organismo precisó que todas las deportistas que fueron excluidas de la categoría femenina podrán participar en las categorías masculinas o en las categorías abiertas que decidan establecer las diversas federaciones.

Un cambio previsible

La decisión extrema tomada ayer por Lausana no es un hecho aislado, sino el resultado de un cambio radical en las políticas de género en el deporte a nivel mundial que comenzó a gestarse hace un par de años. La fotografía de la levantadora de pesas neozelandesa Laurel Hubbard compitiendo en Tokio 2021 como la primera mujer transgénero no se volverá a repetir.

La boxeadora argelina Imane Khelif tras ganar el oro en París. EP

En realidad, el COI continúa la senda trazada últimamente por importantes federaciones internacionales. En julio de 2025, World Athletics (la federación internacional de atletismo) implementó el análisis del gen SRY para los campeonatos mundiales de Tokio realizados en septiembre del año anterior. Igualmente, en septiembre del mismo año, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS), bajo la presidencia de Johan Eliasch, validó regulaciones similares, sosteniendo que "la ciencia y los hechos biológicos" eran la única manera de asegurar un juego limpio.

La resolución busca también zanjar definitivamente controversias como las vividas en los Juegos de París 2024 con la boxeadora argelina Imane Khelif. Precisamente, en febrero de este mismo año, Khelif ya anticipó en el diario L'Équipe su postura ante la posible llegada de estos test genéticos: "Para los próximos Juegos, si hay que pasar una prueba, me someteré. No tengo ningún problema con eso. Esa prueba ya la hice. No me escondo, no me niego a las pruebas".

26/03/2026