La escultura Durango – Uretatik Haratago avanza hacia su fase final. Una representación del Ayuntamiento de Durango, encabezada por la alcaldesa Mireia Elkoroiribe, ha visitado el taller del escultor durangarra Víctor Arrizabalaga para conocer de primera mano el estado de una obra concebida para dar la bienvenida a quienes llegan al municipio y reforzar la identidad y el sentimiento de pertenencia de la ciudadanía.
Durante la visita se ha podido comprobar que la escultura se encuentra ya en una fase avanzada de ejecución. Los próximos trabajos se centrarán en completar la estructura, abordar la adecuación estética final y preparar el montaje definitivo, previsto para mediados de diciembre.
La iniciativa forma parte de las acciones incluidas en el Plan de Gobierno 2023-2027 orientadas a fortalecer el orgullo de pertenencia y a proyectar una imagen reconocible de Durango. Con ese propósito, el Ayuntamiento encargó a Arrizabalaga la creación de una obra que funcionara como elemento de bienvenida al municipio y, al mismo tiempo, como una referencia vinculada a su identidad.
Tras analizar distintas propuestas y posibles emplazamientos, se decidió instalarla en la zona verde situada junto al aparcamiento Tadu, en la calle Ollería. La ubicación responde al carácter estratégico del espacio, ya que la escultura recibirá a quienes accedan a Durango a través del aparcamiento y quedará integrada junto al nuevo recorrido habilitado sobre el antiguo trazado ferroviario, contribuyendo también a poner en valor este nuevo espacio público.
El diseño parte de uno de los elementos más reconocibles del escudo de Durango, el puente de tres arcadas. A partir de esa referencia, Arrizabalaga ha creado una composición en la que las letras de la palabra Durango dibujan un puente apoyado sobre la letra A, estableciendo un diálogo entre la imagen contemporánea de la pieza y algunos de los símbolos vinculados históricamente al municipio.
La propuesta conecta también con el significado histórico del topónimo Urango, relacionado con un valle o dehesa acuosa, y remite a la estrecha relación de Durango con el agua. Los ríos Ibaizabal y Mañaria y el arroyo Larrinagatxu forman parte de ese vínculo y han estado presentes en el origen y el desarrollo histórico del municipio.
Realizada en acero corten, la escultura está pensada para integrarse en el espacio público y convivir con los recorridos peatonales y ciclistas existentes. La resistencia del material y su reducido mantenimiento lo hacen especialmente adecuado para exteriores, mientras que las dimensiones de la obra permitirán también la interacción de la ciudadanía y de quienes visiten Durango.
Arrizabalaga ha explicado que “la obra se encuentra ya en una fase muy avanzada. Ahora toca completar la estructura, trabajar los últimos detalles estéticos y preparar todo lo necesario para su montaje definitivo. Es especialmente ilusionante ver cómo la idea inicial va acquiring ya su presencia final”.
Para mediados de diciembre
Una vez concluidos estos trabajos, la actuación entrará en su última fase con el traslado y montaje de la escultura en su ubicación definitiva, previsto para mediados de diciembre. Allí, junto al aparcamiento TADU y al nuevo recorrido sobre el antiguo trazado ferroviario, Durango – Uretatik Haratago pasará a formar parte del paisaje cotidiano de la localidad con la voluntad de convertirse en un símbolo reconocible para la ciudadanía y para quienes visitan Durango.