El ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha impulsado un cambio estructural en uno de los pilares delsa fiestas de La Blanca. El consistorio de la capital alavesa, a través de su Departamento de Seguridad Ciudadana, ha puesto formalmente sobre la mesa una propuesta para unificar los tradicionales paseíllos de blusas y neskas en un único itinerario circular de cara a las fiestas de 2026. Esta iniciativa supondría el fin definitivo de la histórica fórmula de ida y vuelta hacia el Iradier Arena, una costumbre que se ha mantenido vigente incluso una década después de que las corridas de toros desaparecieran de la ciudad. Los responsables municipales justifican este giro radical basándose en la necesidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos y mejorar la compleja gestión del tráfico y las emergencias durante los días de La Blanca.
Los motivos: la seguridad ciudadana y la prevención
El argumento de mayor peso esgrimido por la Policía Local para este cambio de modelo es la protección integral de los participantes y el público. En un contexto donde el Estado se mantiene en el Nivel de Alerta Antiterrorista 4, las autoridades consideran fundamental que los eventos multitudinarios se desarrollen en entornos altamente controlados. El nuevo plan contempla que el paseíllo transcurra íntegramente por la zona peatonalizada del centro, un área que ya cuenta con medidas de seguridad físicas consolidadas, como los muros de hormigón, que sirven de barrera efectiva contra vehículos.
Al evitar que las 29 cuadrillas recorran vías con tráfico abierto, se facilita una vigilancia mucho más estrecha y eficiente por parte de los agentes. Según ha explicado el concejal de Seguridad, César Fernández, este itinerario no solo es preferible por la protección que brinda, sino que también ofrece una mayor visibilidad a los grupos, ya que se eliminan ciertos tramos actuales que cuentan con escasa presencia de público. De este modo, se busca un equilibrio entre el carácter festivo del acto y la obligada respuesta a los protocolos de seguridad actuales.
Desbloqueo del tráfico y mejora en emergencias
Otro de los pilares que sustentan la propuesta municipal es la mejora de la movilidad urbana. Actualmente, la celebración de los dos paseíllos obliga a cortar durante unas seis horas diarias ejes fundamentales de la ciudad como La Paz, Pío XII, Florida o Jesús Guridi. El Ayuntamiento desea liberar estas arterias para evitar el colapso circulatorio y, sobre todo, para facilitar el paso de las ambulancias y los servicios de emergencia que puedan ser requeridos en cualquier punto del centro.
Este nuevo diseño circular también aliviaría los problemas recurrentes que sufre el transporte público, especialmente el tranvía en su conexión con Angulema y Salburua. En la actualidad, las aglomeraciones en los puntos finales de las kalejiras obligan a Euskotren a desplegar un operativo especial de operarios para controlar el paso de los convoyes entre la multitud. Al reconfigurar el trazado, se pretende que la Policía Local pueda retirar a la decena de agentes destinados únicamente a los cortes de tráfico para reforzar otras áreas de seguridad ciudadana.
El reto logístico para las cuadrillas y sus tradiciones
El nuevo itinerario propuesto tiene una longitud aproximada de 1.300 metros, lo que supone prácticamente el doble de distancia de los paseíllos de ida que se realizan actualmente. Este cambio no es baladí, ya que implica que las cuadrillas no dispondrían del habitual tiempo de descanso entre el trayecto de ida y el de vuelta. Esta situación afecta directamente a las txarangas y músicos, quienes tendrían que realizar un esfuerzo físico continuado sin apenas pausas durante un recorrido mucho más extenso.
Además, la desaparición del intervalo de tiempo entre ambos paseíllos obligaría a reubicar todas las actividades satélites que los blusas y neskas organizan de forma tradicional. Eventos como el lanzamiento de la abarca, las desolimpiadas, el karaoke solidario o el campeonato de futbolín tendrían que buscar nuevos horarios o espacios, ya que el "vacío" de dos horas que actualmente rellenan estas actividades desaparecería con el formato circular. Esta reestructuración es uno de los puntos que genera mayor reticencia en los colectivos, quienes consideran el sistema actual como algo muy interiorizado en la cultura local.
Un mes de plazo para definir el futuro de La Blanca
Tras la reunión mantenida entre el Departamento de Seguridad Ciudadana y los representantes de la Comisión y la Federación, se ha abierto un periodo de aproximadamente un mes para que las cuadrillas analicen los detalles del plan. Durante estas semanas, cada agrupación debatirá de forma interna si acepta la propuesta de la Guardia Urbana o si presenta alternativas que concilien sus intereses con las exigencias de seguridad.
Aunque el Ayuntamiento ha manifestado su voluntad de mantener un diálogo fluido y llegar a un consenso, ha recordado que la competencia para emitir los permisos de ocupación de la vía pública recae exclusivamente en el área de Seguridad. Por tanto, aunque el debate está abierto, la decisión final deberá tomarse con cierta agilidad, dado que las cuadrillas necesitan cerrar sus programaciones y contrataciones con suficiente antelación para asegurar el éxito de las fiestas de 2026.