Los datos están ahí. Seis años después podría repetirse la misma historia. Habrá que ver hasta dónde. Por ahora, y salvando las distancias, porque cualquier pequeño matiz ya hace que dos partidos no sean iguales, como para pensar en que pueden serlo dos temporadas, lo cierto es que el Athletic está viviendo una agonía muy similar en esta campaña copera a aquella 2019-2020, en la que alcanzó la final.
Casualmente, al igual que sucediera en aquel entonces, la Real Sociedad también estuvo en semifinales, y ambos llegaron a la final, primera final en La Cartuja sevillana, prevista para un 18 de abril que quedó cancelado, en pleno brote de la pandemia que tocó vivir con la llegada de la década presente. Esa es una de las jornadas que se barruntan como la que se establezca por la Real Federación Española de Fútbol para el desenlace final de esta 122 edición copera.
Pero vamos a las similitudes existentes entre aquello y ahora. Corría el curso 19-20 con Gaizka Garitano en el banquillo y el Athletic, no como en este curso, tuvo que afrontar seis, y no cuatro rondas, para alcanzar la gran final.
Iago
Todo comenzó con el incipiente y desconocido Intercity alicantino, que, por razones de logística, tuvo que abandonar su feudo en Sant Vicent del Raspeig para recibir a los leones en el Martínez Valero de Elche. El trámite se solventó sin contratiempos (0-3), lo que también sucedió en la siguiente eliminatoria, frente al Sestao River (0-4).
Llegan los dieciseisavos de final y la cosa empieza a complicarse: toca en suerte el Elche, y en el antiguo Altabix el empate (1-1) va más allá del tiempo reglamentario y del añadido. Se fuerzan los penaltis y, mediada la tanda, el Athletic está más fuera que dentro. En ese momento emerge la figura de Iago Herrerín, quien salva la papeleta y mete al equipo en octavos. En honor a la verdad, cabe recordar que, de haber existido el VAR, alguna que otra parada del meta no hubiera tenido la validez que se le concedió. A octavos.
Iñaki y Yuri
Y en octavos de final es el Tenerife es que se las hace pasar de a kilo al cuadro rojiblanco. Se adelanta hasta en dos ocasiones en su Heliodoro Rodríguez López pero Iñaki Williams firma un doblete para equlibrar el marcador. Se va a la prórroga y en el primer minuto de su segunda parte es Dani Gómez quien hace el 3-2. Contra las cuerdas, la escuadra zurigorri se agarra al minuto 118 y al tanto de Yuri Berchiche (3-3), que fuerza unas penas máximas en las que los bilbaínos vuelven a salir airosos. A cuartos.
Última fase a partido único y el bombo quiere que, en los cuartos de final, el Athletic tenga por adversario al FC Barcelona y en San Mamés, que resuelve la contienda merced al solitario gol del mayor de los Williams cuando corría el minuto 93 y todos aguardaban a la prórroga. A semifinales.
El Granada era el último escollo previo a la final de Sevilla. Parecía que lo más difícil había pasado. También para la Real, que se había cargado al Real Madrid y su último enemigo era el Mirandés. Los txuriurdin alcanzaron el objetivo de estar en la ciudad de La Giralda con mayor solvencia que el suplicio que a al equipo vizcaíno le tocó padecer en Los Cármenes granadinos.
Cuando aún servía el valor doble de los goles a domicilio en caso de empate, el choque de ida se saldó en La Catedral con el 1-0 que anotó Iker Muniain poco antes del descanso. La vuelta fue una tortura. Los nazaríes le daban la vuelta con Carlos Fernández -minuto 48- y Germán -76-. El Athletic se quedaba a las puertas de la final pero Yuri, otra vez Yuri, hizo el 2-1 definitivo en el 81, y la marea rojiblanca, tras tantos episodios dramáticos, y aunque tuvo que esperar más de un año por el dichoso Covid-19, acabó peregrinando hacia la capital andaluza.