Beñat Garaio Mendizabal fue premiado con el Eusko Ikaskuntza–LABORAL Kutxa Gaztea en 2023 por el proyecto de investigación sociolingüística “Kia ora, e hoa: māoriera eta euskararen biziberritze prozesuak elkarlotzen” —conectando los procesos de revitalización del maorí y del euskera—. Su objetivo era realizar un estudio comparativo entre los procesos de revitalización de Nueva Zelanda y Euskal Herria. Garaio nos explica de primera mano sus hallazgos y reflexiona sobre las claves que podrían aplicarse para impulsar el euskera.
¿Por qué decidió ir hasta Nueva Zelanda para realizar esta investigación?
Desde que retomé mi trabajo en el ámbito de la revitalización lingüística tenía muchas ganas de ir a Nueva Zelanda para investigar su proceso. Compartimos muchas cosas Aotearoa y Euskal Herria, pero al mismo tiempo las diferencias entre ambas realidades son muy notables, y esa combinación fue lo que despertó mi interés. Además, haber conseguido este premio hizo posible el viaje y me dio la oportunidad de trabajar con todas las garantías.
¿Cómo recibieron en Nueva Zelanda su investigación?
Despertó bastante interés. Durante casi dos meses viajé por las dos islas principales, hablé con personas de todos los ámbitos y perfiles, y compartimos experiencias sobre nuestros retos y logros. Fue una experiencia muy positiva y, además, los maoríes son una comunidad muy hospitalaria, con una cultura que valora la ceremonia y la acogida de los visitantes.
“ El optimismo de los maoríes contrasta con los debates y la visión pesimista que hay sobre el euskera ”
¿Qué supuso para usted ser galardonado con el premio Eusko Ikaskuntza–LABORAL Kutxa Gaztea?
En primer lugar fue un reconocimiento bonito al trabajo que venía realizando en años anteriores. Recibí el premio en 2023 y lo recuerdo como una etapa muy especial. Es un espaldarazo que te anima a seguir. Además, permitió cumplir un sueño que llevaba años persiguiendo y, gracias al apoyo de Garabide elkartea, pude realizar la investigación en las mejores condiciones posibles y con todas las garantías de éxito.
Revitalización de la lengua maorí
¿En qué punto se encuentra la revitalización del maorí?
El proceso de revitalización del maorí está en una fase muy interesante. Tras siglos de colonización y pérdida de hablantes, muchos indicadores sociolingüísticos muestran que esa tendencia se ha revertido y que la revitalización avanza a un ritmo alto. Esto ha generado mucha ilusión, confianza y autoestima dentro de la comunidad, que se siente animada a seguir consolidando y expandiendo la lengua.
¿Cuáles diría que son las principales fortalezas de ese proceso de revitalización?
Destacaría la reivindicación de sus derechos históricos y del maorí como lengua propia, el fuerte compromiso con su patrimonio, sus creencias y su cosmovisión, el papel central de las familias y la capacidad de la comunidad para liderar el proceso y tejer alianzas con actores muy diversos. Todo ello ha permitido que la revitalización tenga un impacto real y sostenible en distintos ámbitos sociales y culturales.
Beñat destaca el apoyo social con el que cuentan idiomas como el euskera y el maorí.
Similitudes entre el caso del maorí y el del esukera
¿Qué similitudes ve entre el caso del maorí y el del euskera? ¿Se pueden extraer conclusiones útiles para el trabajo que se hace aquí?
Los contextos son muy diferentes y no es fácil replicar procesos, pero ambas lenguas cuentan con un amplio apoyo social, no solo entre los hablantes. Además, en ambos casos la activación y organización comunitaria han sido clave para adaptarse a cada momento y poner en marcha proyectos de revitalización. También se aprecia la importancia de implicar a las familias y de generar redes de colaboración dentro y fuera de la comunidad.
Haciendo una comparación con el caso del euskera, ¿cuáles serían los principales retos en el proceso de revitalización?
Ellos tienen una conexión muy fuerte con su identidad, su cultura y su cosmovisión, lo que les ayuda a construir un imaginario colectivo sólido. En nuestro contexto europeo estamos algo más desconectados de la tierra y de nuestras tradiciones, y quizá sería interesante trabajar más ese vínculo. También destacan por una visión muy optimista del proceso, algo que en el caso del euskera a veces se ve eclipsado por debates y una mirada más pesimista.
¿Es suficiente el papel de la escuela para que haya más gente que hable euskera?
Aprender euskera en la escuela no garantiza que se utilice de forma habitual. Hay que intentar que el uso de la lengua pase de la escuela y los espacios formales al día a día de la comunidad. En Aotearoa priorizan la revitalización dentro de las comunidades y, sobre todo, de las familias. Desde ahí se expande hacia fuera y llega después a las escuelas. Es una estrategia más lenta y laboriosa, pero les permite crear grupos y familias con un compromiso y una competencia lingüística muy altos, y eso asegura la continuidad a largo plazo.