Política

El año clave para la nueva ley de la diáspora y los “amigos” de lo vasco

El Gobierno de Pradales prevé actualizar la normativa de 1994, ampliar el concepto de diáspora y movilizarla como embajadora
El lehendakari, Imanol Pradales, en un encuentro social en la euskal etxea de Nueva York
El lehendakari, Imanol Pradales, en un encuentro social en la euskal etxea de Nueva York / Irekia

El lehendakari cree que no solo su gobierno, las instituciones o las empresas pueden y deben dar a conocer a Euskadi en el mundo. También ha detectado que hay personas que viven en el exterior y han conseguido posicionarse en puestos de influencia en su sector, o están muy bien relacionadas, y pueden actuar a modo de avanzadilla de los vascos para detectar amenazas u oportunidades de negocio, a nivel cultural o de otro tipo. El Gobierno de Pradales quiere movilizar el potencial que atesoran los profesionales vascos que están afincados en otros países del mundo y que pueden ayudar a las instituciones a identificar esas oportunidades que existen en el exterior, con un papel más activo y con un intercambio más fluido entre las partes. Y cree que hay muchas personas “amigas” de la cultura vasca, no necesariamente nacidas en los herrialdes vascos, que están dispuestas a contribuir a esta misma causa. Bajo esa premisa, el lehendakari anunció el año pasado que su Gobierno iba a remitir al Parlamento en 2026 una Ley de Ciudadanía Vasca en el Exterior, más flexible y actualizada. Se trata de rejuvenecer el marco actual, que tiene más de treinta años de historia a sus espaldas y se aprobó en una época previa al estallido de las redes sociales y de otras formas de comunicación. Lakua espera aprobar esta nueva norma con el mayor consenso posible para dar un salto, porque no reconocerá únicamente como diáspora a las personas nacidas en Euskadi y residentes en el extranjero, “sino también a quienes tengan nacionalidad o ascendencia vasca”, y también a la denominada affinity diaspora, los amigos de lo vasco que mantienen vínculos de tipo cultural, emocional, político o digital con Euskadi. Se trata de multiplicar las antenas en el exterior. Y también se trata de ofrecer facilidades para la relación, ir más allá de la organización clásica a través de las euskal etxeak para quienes no puedan acercarse a una por razones profesionales o de cualquier otra índole, no estén asociados de manera formal a esta red, o no dispongan de esa sede de referencia en el país en el que residen en la actualidad.

El Gobierno vasco trabaja en la creación de una ventanilla única de asistencia y en herramientas de participación digital que, según ha defendido en otras ocasiones, siguen los estándares internacionales del Pacto Mundial para la Migración. La normativa vigente, la Ley 8/1994 de relaciones con las colectividades y centros vascos en el exterior, sirvió para tejer vínculos sólidos entre las euskal etxeak y las federaciones en el mundo, pero ahora se trata de dar un salto. Las motivaciones y el perfil de la diáspora han cambiado, y muchas de esas personas forman parte del ámbito empresarial o cultural.

2026-01-06T16:29:03+01:00
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