Vida y estilo

¿El agua hace que te pongas más moreno? La respuesta de un farmacéutico sorprende

El verdadero riesgo está en la falsa sensación de seguridad que produce el baño
¿Meterse al agua favorece el bronceado? / Oskar Gonzalez

Con la llegada del verano, muchas personas pasan horas en el agua de la playa o de la piscina, y siempre ha existido la idea de que en el agua es más fácil ponerse moreno.

Para aclarar el mito, el farmacéutico y divulgador Álvaro Fernández ha explicado que esta creencia no es del todo cierta y cuáles son los motivos por los que tantas personas acaban sufriendo quemaduras solares tras un baño.

Según explica el experto, el agua sí refleja parte de la radiación ultravioleta (UV), pero en una cantidad mucho menor de la que muchas personas imaginan.

"Es cierto que el agua refleja parte de la radiación solar, pero mucho menos de lo que suele pensarse. Aproximadamente solo un 20% de la radiación UV se refleja en la superficie del agua, mientras que la arena seca refleja alrededor de un 10%. La nieve, en cambio, sí puede reflejar hasta un 80%, por eso el riesgo allí es mucho mayor", señala.

Estos datos muestran que la diferencia entre la arena y el agua existe, pero no es suficiente para afirmar que dentro del agua uno se pone mucho más moreno. De hecho, los especialistas recuerdan que la radiación ultravioleta sigue llegando a la piel tanto dentro como fuera del agua.

El falso "efecto lupa" de las gotas de agua

Otro de los mitos más repetidos es que las gotas de agua actúan como una lupa y concentran los rayos solares sobre la piel, aumentando el riesgo de quemaduras. Sin embargo, Fernández asegura que esta explicación tampoco se ajusta a la realidad.

"Las gotas no permanecen estables el tiempo suficiente sobre nuestra piel como para producir quemaduras por ese mecanismo en condiciones normales", añade.

Por tanto, las gotas de agua no son las responsables de que la piel se queme con mayor facilidad durante un día de playa o piscina.

Tres menores disfrutan de un baño en una piscina durante un caluroso día de verano E. P.

¿Por qué nos quemamos más cuando estamos en el agua?

La explicación, según el farmacéutico, tiene mucho más que ver con nuestros hábitos que con el agua en sí: "El agua nos refresca y hace que notemos menos el calor, lo que nos da una falsa sensación de seguridad".

Al sentir menos calor, muchas personas permanecen más tiempo al sol sin ser conscientes de la radiación que sigue recibiendo su piel. Además, el protector solar pierde eficacia con el paso de las horas y después de varios baños.

"El protector solar se va perdiendo con el baño, el roce con la toalla y el paso del tiempo, por lo que es fácil exponerse durante más tiempo del que deberíamos sin darnos cuenta", indica.

Por ello, los expertos recomiendan reaplicar el protector solar cada dos horas y siempre después de salir del agua, incluso cuando el producto sea resistente al agua.

La principal conclusión es que el agua no hace que el sol sea más intenso ni acelera el bronceado por sí sola. El verdadero riesgo está en la falsa sensación de seguridad que produce el baño y en descuidar las medidas de protección frente a la radiación ultravioleta.

Como resume Fernández, "en el agua también puedes quemarte. No porque el agua 'multiplique' el sol, sino porque solemos bajar la guardia justo cuando menos deberíamos".

24/07/2026