En los instantes que rodearon a la colisión entre el AVE y el Iryo en Urda, otros convoyes también se vieron afectados por los problemas de circulación. El maquinista de uno de ellos incluso tuvo que rectificar una instrucción que le ordenaba circular con normalidad.
Los investigadores de la Policía Judicial y de la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) están reconstruyendo lo sucedido a partir de las comunicaciones y los registros de circulación. Según fuentes de la investigación, la avería del sistema LZB, encargado de la protección automática de los trenes, afectó a seis convoyes a lo largo de unos 63 kilómetros.
Uno de los episodios que examina la investigación afecta a un Iryo que realizaba el trayecto Sevilla-Madrid y se encontraba a unos 50 kilómetros del lugar del accidente. Su conductor recibió una instrucción desde el centro de control para recuperar la circulación normal, pero consideró que no era seguro hacerlo. Por ello, advirtió de que debía continuar con marcha a la vista, un procedimiento que obliga al maquinista a adaptar la velocidad para poder detener el tren ante cualquier obstáculo. Este episodio ha sido confirmado por el ministro de Transportes, Óscar Puente, durante su comparecencia ante los medios de comunicación.
Detenido a escasos metros del accidente
Por otro lado, un AVE que cubría el trayecto Sevilla-Madrid, se detuvo a escasos metros del lugar del accidente. "Allí al fondo, donde se ve una manchita roja, es donde está el accidente". Así señalaba un pasajero el lugar en el que se encontraban los trenes accidentados en Urda. El viajero, que se bajó del convoy tras quedar detenido cerca del lugar del choque, grabó con su teléfono móvil la cabeza del Iryo siniestrado.