El 99,85% de las vacunas inoculadas por Osakidetza en 2025 a la población vasca se administró de forma correcta, ha confirmado este martes el consejero de Salud, Alberto Martínez.
El consejero ha comparecido ante la prensa en Gsateiz junto con responsables de su departamento y del Comité de Investigación y Trazabilidad de las Vacunas, creado expresamente para esclarecer las causas de los errores en la inoculación de vacunas caducadas, en su mayoría a menores, que preside David Cantero, subdirector de Calidad de Osakidetza, y que está formado por otros siete profesionales.
Vacunas
Se han ofrecido datos de la revisión que ha hecho Osakidetza sobre todas las vacunas puestas en 2025, 168.000, excepto las del covid y de la gripe. El resultado es que ha habido 157 dosis caducadas por cada 100.000 vacunas administradas y que el 99,85 % se inoculó correctamente.
Desde que saltaron a la luz los casos de vacunas caducadas, a finales del mes de enero, el Departamento vasco de Salud ha ido rebajando la cifra del número de personas afectadas que inicialmente cuantificó en 253. Varios de los perjudicados ya han sido revacunados. Se inocularon vacunas caducadas hexavalentes y luego se descubrió que también se habían administrado otras de la triple vírica y la tetravalente.
El informe del comité de investigación y trazabalidad reconoce que se produjeron varios errores en las distintas fases de trazabilidad de las vacunas pero incide en que la adquisición de un volumen de dosis superior al habitual contribuyó a la acumulación stock y en consecuencia a la utilización de lotes próximos a su fecha de caducidad.
También, concluye el informe, se recibieron lotes con menos de seis meses de vida útil, cuando lo habitual es de un año, lo que exige una inoculación más rápida.
Además, en algunas fases de almacenamiento y distribución de las vacunas en los centros de salud la información de lote y caducidad se gestionó con sistemas parciales y "no siempre" integrados en un sistema único.
Otro de los errores detectados es que el registro vacunal, en ciertos casos, se hizo después de poner la vacuna ya que no hay un sistema que obligue a verificar digitalmente el lote y la caducidad en el mismo acto.
Cantero ha reconocido que las barreras de seguridad a veces pueden tener vulnerabilidades, aunque "lo normal es que no ocurra", y ha resumido que en estos casos de vacunas caducadas uno de los principales fallos es que se distribuyeron con un margen de caducidad más breve de lo habitual.
Otras causas de los errores son que el formulario de Osabide Global no incluye de forma original la fecha de caducidad y que la ampliación del número de vacunas y pautas, junto a la alta actividad de los centros, aumenta el riesgo de errores, por lo que hay que reforzar sistemas de apoyo, formación y doble verificación.
El consejero ha reiterado que "en ningún momento" existió riesgo para los niños afectados y ha insistido en que cuando se detectó el error en un centro de salud se extendió el análisis a todo Osakidetza para ver su dimensión real.
Ha recalcado que el sistema de vacunación tiene una "elevada eficacia" pero no es infalible y ha dicho que es consciente de que hay que reforzarlo.
Durante la rueda de prensa responsables del Departamento también han reconocido también que en 2017 se suministraron al menos 17 vacunas caducadas.
El comité de investigación ha propuesto, como mejoras, avanzar hacia un sistema digital integral, incorporar lectores de códigos y que el sistema rellene automáticamente el lote y la caducidad y avise si el producto está caducado o próximo a caducar. También plantea el refuerzo del control de stocks y la cartilla digital de vacunación anunciada ya por el consejero.