El 83% de las entidades sociales destina menos del 2% de su presupuesto anual a tecnología y el 46,5% de ellas realiza una inversión por debajo del 1%. Así se desprende del informe 'Innovación y Transformación Digital en el Tercer Sector y la Economía Social: Estado, Retos y Oportunidades' de la Fundación Esplai en el que han participado 301 organizaciones.
Según el estudio, el tejido asociativo español presenta una estructura de "minifundismo tecnológico". El 76,4% de las organizaciones son micro o pequeñas entidades - menos de 50 empleados - que operan con presupuestos muy ajustados.
De hecho, el 66,4% de las entidades maneja menos de 300.000 euros anuales, lo que "reduce al mínimo el margen de maniobra para inversiones estratégicas".
Inversión de supervivencia
Esta precariedad financiera deriva en lo que el informe califica como "inversión de supervivencia". El 61,5% de las ONG afirma haber gastado en tecnología en los últimos tres años, pero lo ha hecho de forma reactiva reponiendo equipos rotos o pagando licencias básicas, sin avanzar en un verdadero cambio organizativo. Solo un 17% del sector alcanza estándares de inversión empresarial -entre el 3% y el 5%-, siendo estas las únicas capaces de "liderar procesos de innovación real".
Las entidades son conscientes de las consecuencias "negativas severas de no digitalizarse". Así, el 98% de las organizaciones participantes apuntan a la "pérdida de competitividad, la desconexión con los usuarios o el riesgo directo de desaparición". De hecho, el 30% teme perder oportunidades de financiación al no poder cumplir con las exigencias de gestión electrónica de las administraciones públicas.
Eficiencia operativa
Ante este diagnóstico, Fundación Esplai propone una hoja de ruta centrada en la eficiencia operativa. En este sentido, la recomendación prioritaria es la implantación de sistemas CRM para unificar los datos de la entidad y abandonar el uso de hojas de cálculo aisladas que consumen el 80% del tiempo del personal en tareas manuales.