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EE.UU. e Israel golpean el corazón petrolero de Irán

Bombardeos sobre la isla de Jarg y ciudades clave elevan la tensión mientras Teherán responde atacando Arabia Saudí
Vista desde el espacio de la principal terminal de exportación de petróleo iraní, situada en la isla de Jarg, en el Golfo Pérsico. / E. P.

A escasas horas de que expire el ultimátum más agresivo emitido por la administración de Donald Trump, las fuerzas combinadas de EE.UU. e Israel han lanzado una ofensiva masiva contra objetivos estratégicos en suelo iraní. El foco principal de la agresión ha sido la isla de Jarg, el centro neurálgico de la economía persa, pero los proyectiles también han alcanzado infraestructuras civiles, centros religiosos y nodos de transporte en un intento por forzar la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.

La jornada de este martes comenzaba con el estruendo de explosiones en la isla de Jarg. Situada en una posición privilegiada en el golfo, esta terminal es responsable del 90% de las exportaciones petroleras de Irán. Según informes de la agencia local Mehr, el ataque fue ejecutado mediante misiles lanzados desde buques de guerra y aviones de combate, impactando en diversos puntos del enclave.

Desde Washington, fuentes oficiales confirmaron a la cadena Fox que la operación no incluyó el despliegue de tropas terrestres, limitándose a bombardeos aéreos de precisión. Los objetivos, descritos como "docenas", alcanzaron búnkeres, estaciones de radar y depósitos de munición. Sin embargo, la incertidumbre reina sobre el estado de los depósitos de combustible y las terminales de carga, vitales para el sostenimiento financiero del país. El presidente Trump ya había amenazado en marzo con apoderarse de la isla y este nuevo ataque parece ser el preludio de una ejecución definitiva de dicha amenaza.

Pero la ofensiva no se limitó a la periferia petrolera. A medida que avanzaban las horas, los medios informaban de una lluvia de proyectiles sobre el interior del país. En Teherán, el pánico se apoderó de la población cuando los bombardeos alcanzaron la sinagoga de Rafi Niya, el tradicional mercado de Seyed Esmail y el Instituto de Investigación Aeroespacial.

La infraestructura de transporte, clave para el movimiento de suministros y tropas, ha sido severamente castigada. Los medios iraníes han reportado la destrucción de puentes ferroviarios en Kashan, Zanjan y Aminabad, así como ataques a la vía férrea en Karaj y el cierre de la autopista que conecta Tabriz con la capital. El balance humano, todavía provisional, habla de seis muertos y cinco heridos, una cifra que amenaza con aumentar mientras la república islámica contiene el aliento ante la posibilidad de un ataque total contra sus plantas eléctricas.

La respuesta de Teherán

Irán ha vuelto a demostrar su capacidad de respuesta. Como represalia por lo que califican de "agresiones del enemigo estadounidense-sionista", la Guardia Revolucionaria, a través de la agencia Fars, anunció un ataque de precisión con drones y misiles contra el complejo petroquímico de Jubail, en Arabia Saudí.

Este complejo, uno de los más grandes del mundo, es propiedad compartida de firmas estadounidenses como ExxonMobil, Sadara y Dark Chemical. Según la versión de Teherán, las instalaciones habrían sufrido "graves daños" y, aunque Riad no ha confirmado oficialmente el alcance del impacto, el ataque marca una peligrosa escalada regional que busca golpear los intereses económicos directos de Washington en la zona.

El trasfondo de esta violencia es el bloqueo del estrecho de Ormuz. Desde que la guerra comenzara el pasado 28 de febrero, Irán ha restringido el paso por esta vía marítima, por donde transita el 20% del petróleo mundial. Teherán solo permite el tránsito a buques de "países amigos", una medida que ha desestabilizado los mercados energéticos globales.

Donald Trump ha fijado las 20:00 hora de Washington (00:00 GMT del miércoles) como el límite innegociable. Si para entonces el estrecho no está totalmente abierto, el mandatario ha prometido "desatar el infierno" y destruir todas las plantas eléctricas y puentes del país. Sus palabras en la red social Truth Social no han dejado lugar a la interpretación: "Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero es probable que ocurra".

A pesar de la retórica apocalíptica, queda un resquicio para la diplomacia. Según Axios, mediadores regionales discuten un posible alto el fuego de 45 días. El propio Trump admitió el lunes que Teherán parece negociar "de buena fe", aunque subrayó que las propuestas actuales "no son lo suficientemente buenas".

07/04/2026