Una casa puede estar limpia y muy bien decorada y no resultar acogedora ni bonita. El motivo: pequeños detalles cotidianos que dan lugar a lo que los expertos en orden llaman ruido visual. Se trata de elementos que sin darnos cuenta saturan los espacios y hacen que el hogar parezca un lugar mucho más caótico de lo que en realidad es.
A continuación vamos a repasar diez cosas que hacen que tu casa se vea desordenada aunque no seas consciente de ello. La solución para poner fin al caos es sencilla y pasa por revisar algunos hábitos domésticos que son los que están contribuyendo a transmitir esa sensación de desorden.
1- Mesas como zonas de almacenaje
La mesa del comedor suele acabar convertida en un lugar donde dejar cosas un momento. Llaves, bolsos, papeles, mochilas o correspondencia se acumulan rápidamente y generan desorden visual. Mantener estas superficies despejadas y reservarlas para su función principal ayuda a que la estancia se vea más limpia y organizada.
Monedas, llaves y una revista sobre una mesa.
2- Cables y cargadores a la vista
En las casas hay cada vez más aparatos eléctricos, lo que hace que tengamos cables y cargadores por todas partes. Cuando quedan a la vista o están totalmente enredados dan una imagen descuidada. Una solución sencilla es esconderlos detrás de los muebles o utilizar cajas organizadoras, cestas o cualquier cosa que permita mantenerlos recogidos.
3- Estanterías abiertas demasiado llenas
Las estanterías abiertas pueden ser muy decorativas, pero cuando están llenas de cosas pierden ese efecto. Además, cuanto más abarrotadas se encuentren, más difícil resultará limpiarlas. Los expertos aconsejan dejar parte del espacio libre y utilizar cajas o cestas para agrupar los objetos más pequeños.
4- Exceso de cojines y mantas
Los textiles dan calidez al salón o al dormitorio, pero usarlos en exceso pueden provocar el efecto contrario. Un sofá lleno de cojines o mantas descolocadas transmite sensación de desorden. Lo más recomendable es reducir el número de cojines y guardar las mantas en una cesta cuando no se estén utilizando.
Cojines y mantas sobre un sofá.
5- Objetos acumulados en la entrada
El recibidor es la carta de presentación de la casa. Sin embargo, muchas veces se convierte en un lugar donde se acumulan objetos, lo que le da un aspecto desordenado. Un zapatero, un estante o unas cestas pueden ayudar a mantenerlos recogidos.
6- Percheros abarrotados
Cuando los percheros del recibidor se llenan de abrigos, bolsos o paraguas, dan sensación de desorden, incluso aunque el resto de la casa esté impecable. Mantener solo lo imprescindible y liberar espacio mejora mucho la imagen del lugar.
7- Imanes y papeles en la puerta del frigo
Fotos, notas, recetas o dibujos de los niños suelen acabar pegados en la nevera. Aunque tengan un gran valor sentimental, cuando se acumulan crean mucho ruido visual en la cocina. Una alternativa es colocar un tablón o un panel magnético en otra zona para organizar todos estos recuerdos.
Imanes, recetas y papeles en la puerta de un frigorífico.
8- Bolsas por todos los rincones
Guardar bolsas para reutilizarlas es habitual, pero cuando están por todas partes generan sensación de desorden. Lo más práctico es utilizar una caja o un espacio concreto para guardarlas y evitar que queden a la vista.
9- Cama sin hacer o ropa apilada en sillas
Puede parecer un detalle menor, pero entrar en una habitación con la cama sin hacer cambia por completo la percepción del espacio. Lo mismo ocurre con la ropa apilada sobre una silla o una butaca. Dedicar unos minutos a algo tan básico como hacer la cama y guardar la ropa ayuda a que el dormitorio se vea mucho más ordenado.
10- Iluminación deficiente
Una casa mal iluminada se percibirá como un lugar triste y descuidado y las sombras en las esquinas darán apariencia de una suciedad que en realidad no existe. Aprovechar al máximo la luz natural y contar con una buena iluminación general hará que la casa luzca mucho más viva y alegre.
Ya lo ves, muchas veces el desorden no se debe a grandes problemas de organización, sino a pequeños hábitos cotidianos. Prestar atención a estos detalles reducirá el ruido visual y tu casa dará un giro de 360 grados sin necesidad de hacer cambios importantes. Y recuerda que, como en casi todo, también en el hogar muchas veces menos es más.