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El Rayo Vallecano siempre ha sido un equipo modesto, de barrio, que pasa algunas meritorias temporadas en Primera División y con una afición que siente sus colores como pocas. Pero últimamente sus propios seguidores están sufriendo vergüenza ajena día sí, día también, ante lo que acontece con su club. Principalmente desde que tiene como presidente y máximo accionista a Raúl Martín Presa, que adquirió el Rayo a la familia Ruiz-Mateos a un precio irrisorio a cambio de quedarse con la deuda.
Martín Presa, enemigo en Vallecas
Martín Presa es un enemigo en el barrio, al que no le une nada. Siendo un distrito fundamentalmente obrero, invita al palco a miembros de Vox y está enfrentado con la afición, principalmente con los hooligans del club, los Bukaneros. Ha destrozado el equipo femenino, que hace unos años era uno de los grandes de la Liga y ahora deambula por la tercera categoría, y tiene el estadio en unas condiciones lamentables. Hace unos meses su rival en la Conference League, el Lech Poznan polaco, publicó un vídeo en el que se reía del estado de las instalaciones de Vallecas, en las que parece que el tiempo se paró hace 40 años y que incluso pone en peligro a los aficionados.
Ese pésimo mantenimiento, que corresponde al club pese a que el estadio sea municipal, se traslada también al terreno de juego y eso hizo que el sábado 7 de febrero el partido de Liga que tenía que disputar el Rayo en casa frente al Oviedo tuviera que suspenderse a última hora por el terrible estado del césped. El aplazamiento no sólo afectó a la afición local, sino también a los seguidores asturianos desplazados hasta Madrid, que ya habían comprado sus entradas. El partido se disputará finalmente el 4 de marzo, miércoles, fecha complicada para que los seguidores carbayones puedan volver a viajar, de ahí que optaran por devolver las entradas para al menos recuperar ese dinero.
Devoluciones surrealistas
Hasta ahí, todo dentro de la rutina futbolística. Pero nada en el Rayo es normal, porque debe de ser el único equipo profesional español y probablemente europeo que no tiene activada la venta de entradas on line a través de su página web. Hay que comprarlas en las taquillas y en caso de tener que devolverlas lo más cómodo también es de forma presencial. Y eso hicieron los aficionados del Oviedo, pero no se esperaban cómo se iba a realizar la devolución.
Uno de ellos lo ha contado en sus redes sociales. Tras comprar cinco entradas con tarjeta por un total de 250 euros (50 euros por entrada) y suspenderse el partido, “el Rayo ofrece devolverlas de forma presencial. Vas a devolverlas y te devuelve los 250 euros en metálico, concretamente en billetes de 5 euros. 50 billetes de 5 euros”. ¿Por qué? Nadie da explicaciones, pero es inevitable que lleve a pensar mal, ya sea por razones oscuras o por querer fastidiar a los aficionados. Una más del Rayo de Martín Presa, que en su temporada de regreso a Europa está siendo noticia por desgraciados hechos extradeportivos.