Vida y estilo

Despedido tras fingir una lumbalgia y pillarlo su jefe saltando en el estadio del Cádiz

Un hombre pierde su empleo en un hotel de Conil al enfocarlo la televisión en el fútbol
Aficionados del Cádiz, en las gradas del Nuevo Mirandilla.
Aficionados del Cádiz, en las gradas del Nuevo Mirandilla. / X (@Cadiz_CF)

Actualizado hace 32 segundos

Lo de soltar una mentira para poder ir al fútbol se ha hecho siempre. Hace unas semanas se volvió popular la historia de unos padres británicos que avisaron en el colegio de que su hijo iba a faltar a clase un día porque se encontraba enfermo cuando lo que querían era que pudiera ir a un partido de su equipo, el Newcastle. Curiosamente la televisión lo enfocó y en el centro escolar se enteraron así de la mentira de sus progenitores.

Una lumbalgia y el Cádiz

Pues bien, la historia se repite de alguna manera pero con otros protagonistas. Ya no hay que irse hasta Inglaterra, sino que basta con quedarse en Andalucía. Y tampoco se trata de un niño, sino de un adulto. Lo demás coincide bastante. Según ha revelado la Cope, un trabajador fue despedido tras alegar una lumbalgia que le impedía acudir a su puesto y, horas después, aparecer en televisión dándolo todo en la grada de animación del Cádiz.

El episodio lo relató a la cadena episcopal el director de un hotel en Conil de la Frontera, que recibió la llamada de un empleado un sábado asegurando que era “imposible acudir a trabajar” por un problema lumbar que le mantenía en la cama.

La tele destapa el engaño

Hasta ahí, todo entra dentro de la normalidad de cualquier empresa. Lo extraordinario vino apenas unas horas después, cuando viendo los resúmenes de la jornada en televisión el jefe se encontró con su trabajador en el estadio del Cádiz, saltando y animando “como un hurón” corriendo con una bandera.

A partir de ahí ya no había coartada ni excusa posible para el empleado. No fue un rumor, una sospecha o un chivatazo. Apareció en la televisión en abierto, en un plano en el que se veía perfectamente y la prueba grabada por si fuera necesario demostrarlo.

Ya es mala suerte que entre miles de aficionados vestidos con colores similares te enfoquen a ti y se te vea con total claridad, pero ocurrió así. Y lo peor es que el jefe reconoció que si su trabajador le hubiera pedido el día libre para ir al partido se lo habría concedido sin ningún problema.

Pero eligió el camino del engaño, el que menos suele gustar a las empresas, y la pérdida de confianza fue irreversible, además de que fingir una baja es motivo de despido procedente según la ley. “Faltó el sábado, el domingo por resaca y el lunes me puse en contacto con él…”, explicó su jefe.

2026-03-26T18:38:59+01:00
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