Vida y estilo

Descubre el único faro visitable de Euskadi al que es posible acceder paseando

Ubicado junto a la atalaya de Lekeitio, cuenta con un centro de interpretación de la tecnología de la navegación que permite conocer sus fundamentos desde la antigüedad
El Faro de Santa Catalina es el único que se puede visitar en Euskadi. / Jaizki Fontaneda

Situado en un enclave natural destacado, el Faro de Santa Catalina es el primer faro visitable de Euskadi. Ubicado junto a la atalaya (en Lekeitio), constituye un centro de interpretación de la tecnología de la navegación, lo que permite a los visitantes conocer los fundamentos de la navegación desde la antigüedad (señales, luces, orientación, estrellas, avistamiento de ballenas...).

Además de para poder descubrir el interesante mundo de los faros y la importancia de las técnicas de navegación en su centro de interpretación, también nos permite sentir lo que sentían nuestros antepasados marineros cuando veían la luz del faro que les conectaba con tierra firme. Todo ello a través de medios tecnológicos que facilitan la comprensión de los contenidos.

Se ubica en Lekeitio. Jaizki Fontaneda

Simulación virtual

Por si fuera poco, no solo podremos conocer las técnicas básicas de navegación, sino ponerlas en práctica en un viaje virtual en barco desde Lekeitio hasta Elantxobe, lo que nos permite experimentar la misma sensación que la de los marineros que se desubicaban en el mar y eran guiados de nuevo a casa gracias al faro.

Importancia vital

Desde siempre, Lekeitio ha tenido un fuerte vínculo con el mar. Y es que al igual que en diferentes villas marineras, nuestros antepasados se lanzaban a las aguas del Cantábrico a faenar, buscando la mejor manera de dar sustento a sus familias. Las campañas solían ser largas, con condiciones extremas en los que se pasaban meses sin tocar tierra.

Por eso, la importancia de los faros era vital. Simbolizaba para los arrantzales una guía, una luz de esperanza que les alumbraba el camino de vuelta a casa. Asimismo, el Faro de Santa Catalina no solo nos cuenta una historia real de resiliencia, sino también sobre el mundo mágico que se encuentra detrás de las leyendas de estos testigos de piedra.

Y aunque vivir la experiencia virtual suena impresionante, las maravillosas vistas de la costa vasca desde las terrazas exteriores del centro no se quedan atrás. Y es que este faro inaugurado en 1862 con una lámpara de aceite que tiempo más tarde se sustituyó por una de petróleo, fue testigo de la desaparición progresiva del farero tras la automatización de su funcionamiento -que se encargaba de su mantenimiento-, y que actualmente desempeña su encargo de forma remota.

Acceso peatonal en un paseo entre acantilados

El Faro de Santa Catalina se encuentra al norte de la villa costera de Lekeitio, en el cabo Antzoriz, concretamente a menos de dos kilómetros del centro del pueblo. De hecho, es posible llegar andando y dando un paseo de 20 minutos a pie entre acantilados. Pese a que contamos con diversos faros en nuestros territorios, este es el primer y el único en toda Euskadi que se puede visitar. Erigido en el cabo que le da nombre, se encuentra a 46 metros sobre el nivel del mar y mide 13 metros de altura, además de que se encuentra en una prolongación del cabo; tanto así, que recibe los golpes de sus olas.

22/03/2026