Verdadero o Falso

De los chatbots a las fábricas: así impacta la IA en la seguridad laboral

Un estudio analiza cómo los algoritmos ya organizan tareas, evalúan a los trabajadores y plantean nuevos desafíos para la salud laboral y la privacidad
Una mujer maneja una máquina en una empresa.
Una mujer maneja una máquina en una empresa. / Freepik

Actualizado hace 9 minutos

Las herramientas de inteligencia artificial (IA), con la IA generativa a la cabeza, se están expandiendo con rapidez en distintos ámbitos de la sociedad y el mercado laboral es uno de ellos. Una investigación en abierto de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha analizado cómo estas tecnologías se están integrando en los sectores productivos y qué implicaciones tienen para la seguridad y la salud en el trabajo.

"La inteligencia artificial ya está tomando decisiones que influyen directamente en cómo trabajamos y en cómo nos sentimos en el trabajo, pero muchas veces eso ocurre sin una reflexión suficiente sobre sus consecuencias para las personas", señala Xavier Baraza, director de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC y coautor del estudio junto con el catedrático Joan Torrent. Ambos son investigadores del grupo interdisciplinar sobre las TIC – Laboratorio de Inteligencia Artificial (i2TIC-IA Lab).

El estudio, publicado en la revista Encyclopedia, tiene como objetivo apoyar la integración segura, ética y sostenible de la IA en los entornos laborales, de modo que los avances tecnológicos se traduzcan en mejoras reales en la salud, la seguridad y el bienestar del personal.

"Este artículo nace de la necesidad de parar, mirar con calma lo que está pasando y aportar una mirada preventiva y responsable, que ayude a anticipar riesgos y a situar a las personas en el centro de la transformación tecnológica", afirma Torrent.

Trabajadores en un taller de montaje de televisores.

Trabajadores en un taller de montaje de televisores.

Tareas automáticas

La investigación recoge aplicaciones actuales de estas herramientas en el mercado laboral, como la automatización de tareas en los sectores industrial y de servicios. En muchos casos, estos sistemas se encargan de actividades repetitivas o de alta precisión, lo que permite aumentar la eficiencia y reducir el error humano.

Esto se observa en ámbitos como las líneas de montaje, las operaciones logísticas o la atención al cliente mediante chatbots, donde la IA gestiona funciones rutinarias y permite al personal centrarse en tareas de mayor valor añadido.

Análisis de datos

La IA también se utiliza para respaldar la toma de decisiones mediante algoritmos capaces de analizar grandes cantidades de datos en tiempo real. Estos sistemas ayudan, por ejemplo, en la planificación de recursos humanos. En el ámbito de la prevención de riesgos laborales, los modelos predictivos ya analizan datos de accidentes para identificar patrones y facilitar la implantación de medidas preventivas más eficaces.

En entornos industriales avanzados, la robótica colaborativa representa otra área de expansión de la inteligencia artificial, en la que máquinas y personas comparten espacios de trabajo. Estas aplicaciones demuestran que no se trata de una tecnología del futuro, sino de una herramienta ya integrada en numerosos sectores.

Un brazo robótico desempeña su labor en una fábrica.

Un brazo robótico desempeña su labor en una fábrica.

Los riesgos de su implantación

El estudio también advierte de los riesgos asociados a su implantación. "La mecanización industrial o la electricidad cambiaron profundamente la forma de trabajar, pero la inteligencia artificial marca un punto de inflexión distinto", explica Baraza. A diferencia de otras innovaciones tecnológicas, añade, la IA no solo automatiza tareas, sino que también empieza a organizar el trabajo, evaluar a las personas y tomar decisiones.

Entre los riesgos identificados aparece el tecnoestrés, que surge cuando las personas trabajadoras deben adaptarse a nuevas herramientas digitales sin disponer del tiempo o la formación adecuados.

Otro riesgo es la percepción de vigilancia excesiva derivada de los sistemas de monitorización basados en IA. Cámaras inteligentes, sensores biométricos o algoritmos de productividad pueden aumentar la sensación de falta de privacidad, fomentar la desconfianza y deteriorar el clima laboral.

"A menudo la tecnología se implanta con prisas, pensando solo en eficiencia o control, y eso aumenta los riesgos. Hace falta más cultura preventiva, más reflexión y más voluntad de poner a las personas en el centro de las decisiones tecnológicas", plantea Torrent.

Adaptación de los marcos regulatorios

Según la investigación, la rápida incorporación de la IA al mundo laboral ha superado en ocasiones la adaptación de los marcos regulatorios y éticos. Por ello, los investigadores consideran necesario reforzar los sistemas de gobernanza que garanticen un uso responsable, transparente y centrado en el ser humano.

"Existe un marco preventivo sólido que protege a las personas trabajadoras y que sigue siendo plenamente válido. El reto no es tanto crear leyes completamente nuevas, sino adaptar e interpretar ese marco para escenarios que antes no existían", propone Baraza.

"Queremos generar evidencia útil que ayude a las empresas, las instituciones y los responsables públicos a tomar mejores decisiones, para que la IA contribuya a trabajos más seguros, más saludables y más humanos", concluye Torrent.

2026-03-17T16:34:01+01:00
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