El Gobierno de Cantabria ha consolidado su presencia en el certamen gastronómico Gustoko con un despliegue de 25 expositores coordinados por la Oficina de Calidad Alimentaria (ODECA). Esta participación tiene como eje central la marca institucional "Sabe a Norte", un paraguas de calidad que ampara actualmente a 35 productos de la región bajo sellos de calidad diferenciada, incluyendo Indicaciones Geográficas Protegidas, Denominaciones de Origen Protegidas y certificaciones ecológicas.
Durante el encuentro, María Jesús Susinos ha resaltado que "la industria agroalimentaria en Cantabria es un valor estratégico" para la comunidad, no solo por su aportación económica, sino por su capacidad de proyectar la excelencia de las materias primas hacia mercados vecinos con los que se comparte una pasión común por los productos de proximidad.
La relevancia de este sector se sustenta en un tejido productivo de más de 3.000 empresas agroalimentarias que generan empleo para más de 6.500 personas, con una presencia femenina que alcanza el 50% de la fuerza laboral. La consejera ha explicado que el 90% de este entramado está formado por pequeñas y medianas empresas familiares que mantienen su actividad gracias al relevo generacional y a un constante esfuerzo y sacrificio. En este contexto, Susinos ha defendido el papel de estos productores en la dinamización de los entornos rurales, asegurando con firmeza que "son los verdaderos cuidadores de nuestro territorio" y piezas fundamentales para velar por las tradiciones y frenar el despoblamiento en los pueblos cántabros.
La propuesta de Cantabria en la feria destaca por un equilibrio entre los frutos del mar y la tierra, ofreciendo desde las anchoas y bocartes del litoral hasta los sobaos pasiegos, la carne, la miel y una extensa variedad de quesos y vinos. La estrategia regional no busca la producción masiva, sino la distinción cualitativa, tal como ha subrayado la titular de Alimentación al afirmar que "no tenemos los productos en grandes cantidades, pero sí en calidades muy grandes". Esta cita en el BEC permite una interacción directa entre el público y los productores, facilitando que los consumidores comprendan el gran trabajo que conlleva cada alimento y reforzando la experiencia de degustar productos de kilómetro cero.