Polideportivo

Final del Manomanista: Vuela, Darío; vuela, Ícaro

El delantero de Ezcaray conquista la txapela más grande del curso manista tras pasar por encima de Iñaki Artola en el frontón Navarra Arena de Iruñea
Darío Gómez se clasifica para la final del Manomanista después de tumbar a Iker Larrazabal en el frontón Adarraga de Logroño y buscará la txapela ante Iñaki Artola / Raquel Manzanares

Éxtasis. Vuela, Ícaro. Hazlo para escapar del laberinto. Huye de Minos. Huye del silencio, de los rincones oscuros. Huye, Darío. Y vuela. Hazlo y recuerda por qué. Hasta el firmamento, hasta el Olimpo, para llamar a Zeus y obrar una tormenta extraordinaria, la que apabulló a un Iñaki Artola desconocido en el frontón Navarra Arena de Iruñea. Vuela. Olvida la arena en los ojos. Sacude las alas, que alguna vez se enredaron como una cometa en un zarzal, y sigue hasta el sol. Por los tiempos que no se borraron ni se olvidaron, porque son cicatrices largas en el alma, como cauces de ríos secos que moldean el carácter de un tipo honesto y trabajador, que ha lidiado con los problemas de manos que han frenado su continuidad en once años en los que, prácticamente, ha vibrado entre las buenas rachas, los espacios sin foco y algunos instantes de zozobra, en el cable del funambulista de quien está con un pie fuera de la pelota a mano profesional. Aspe gana un elitista que, cabe reseñar, hasta ahora no ha tenido sitio siquiera en el Parejas de Primera. Golpe sobre la mesa. Aquí estoy yo. El rey, que canta Vicente Fernández. Un nuevo monarca.

La final

Vuela, Darío y palpa el firmamento, el del Manomanista –organizado por Aspe y Baiko Pilota, la corona más grande del curso manista; la txapela que pone el nombre en la historia. El único riojano en hacerlo antes que él fue Barberito, en 1953, en aquella final en la que Miguel Gallastegi renunció a jugar por desavenencias con la organización. En 1954 fue la última final riojana, en 2007 fue la última txapela individual para la tierra del vino, de Titín III en el Cuatro y Medio; mientras que el último cetro llegó vía Álvaro Untoria en el Parejas de 2015.

Darío, campeón del Manomanista después de arrollar a Iñaki Artola en el Navarra Arena de Iruñea Javier Bergasa

Y Darío alcanzó el cielo al pasar por encima de un Artola muy desdibujado, alejado de su mejor versión. Expuso el riojano más razones con la zurda, muy bien cuando tuvo que defender, que con la derecha, su mejor arma, con la que dio altura más que velocidad; pero ganó la txapela con un dos paredes que llevó por la calle de la amargura a su contrincante.

En el primer saque, sin demasiada velocidad, Darío encontró las losas altas y aprovechó el error de aire de Artola. La volea, defensiva, llegó desde el seis y murió bajo chapa. En el 0-2 empezaron a sudar. Había mucha tensión en la cancha. Un sotamano de derecha fuera de Artola cerró el tanto. El tercero cayó también del lado riojano. Regalaron ambos, Iñaki tuvo oportunidad para rematar, pero el pelaire finiquitó con un dos paredes, suerte que fue un bisturí en la cancha iruindarra. Carambolas fueron el cuarto y el quinto cartón. Ya lo dijo en el análisis del frontón: “El dos paredes sale muy rápido”. Cuchillo y mantequilla.

Artola tomó el saque con un error grave de Darío con la derecha, justo cuando mejor estaba peloteando el riojano. La escapada, que iba con velocidad, se fue a la contracancha. Sin embargo, no duró mucho la alegría en casa de Iñaki. Más asentado, despojado de los nervios, el de Aspe asomó con su mejor ariete: el dos paredes, para sacar de sitio a su rival. Un zurdazo arrimado devolvió el color azul a la final. Iker Iriarte pidió descanso, el segundo de los tres disponibles, que agotó en el 2-10. Tras el parón, sin opción en el resto, Darío afinó otro dos paredes. 

El gancho

El 2-7 vino después de 26 pelotazos. Artola tuvo tres oportunidades para abrir de gancho y optó por la parada al txoko que, mal ejecutada, dio oxígeno a Darío. El tanto se resolvió con una contradejada bajo chapa del riojano. No mantuvo el saque Iñaki, a quien, con piernas de galgo, se le vio agarrotado. El 2-8 fue un error de aire del alegiarra. Darío, en cambio, no se salió un ápice del guion: saque-remate, dos paredes y pelotazo por la pared para anotarse el 2-9. El 2-10 fue otro yerro por la pared. El partido soñado del riojano, que no sacó a relucir todavía esa derecha rutilante.

Sin tacadas

El guipuzcoano pareció desquitarse con un par de tantos, su primera tacada del partido. Una quimera. Un fallo en el saque-remate y un saque de Darío llevaron al riojano al primer descanso largo con ocho tantos de ventaja (4-12). Una carambola fuera del azul pudo devolver la iniciativa a Artola, que no aprovechó el tercer pelotazo con un error grave al ejecutar la parada. Mal asunto. El 5-14 fue el sexto dos paredes de Darío tras 24 pelotazos a buena. Artola tuvo opciones para adelantarse, pero no las aprovechó. Se empecinó en buscar el txoko. Se equivocó.

Un abismo entre los pelotaris

El 5-15, entretanto, acabó con una apertura fuera del guipuzcoano. La brecha se amplió con un saque del riojano (5-16).

Darío, campeón del Manomanista después de arrollar a Iñaki Artola en el Navarra Arena de Iruñea Javier Bergasa

Un espejismo

El mejor tanto de Artola en la final fue el 6-16. Iñaki, atado, ostensiblemente desesperado y lleno de dudas, buscó el trabajo, sacó un par de buenos pelotazos atrás y encontró petróleo en una volea defensiva de Darío.

Otro espejismo. Iñaki cometió un error. El 6-18 fue un pelotazo horripilante de Darío, un perfecto sotamano con la derecha, que se cayó a plomo por la pared a la altura del seis y medio. Un abismo.

Darío sacó sus mejores pelotazos a bote con la derecha en el 6-19. Dos golpes tremendos laminaron a Artola. Una volea abajo del guipuzcoano, un derechazo atrás y una dejada zanjaron el debate.

Vuela. Disfruta del viento en el rostro, Darío. Sabe a lana y a libertad.

31/05/2026