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Daniel Innerarity: "Me preocupa lo que hacen ciertos humanos con las máquinas"

El catedrático de Filosofía Política y Social en la Universidad de Zaragoza reconoce que tiene más miedo a los humanos detrás de la tecnología que a las propias máquinas
Daniel Innerarity, filósofo y catedrático de Filosofía Política y Social en la Universidad de Zaragoza / EFE

El ensayista y catedrático de Filosofía Política y Social en la Universidad de Zaragoza, Daniel Innerarity, que ha realizado trabajos sobre la gobernanza en tiempos de inteligencia artificial, ha reconocido recientemente que "tengo más miedo a los humanos detrás de la tecnología que a las propias máquinas" y considera que la inteligencia artificial "no es inteligencia". Esta expresión se debe a que el nuevo doctor honoris causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sostiene que esta nueva tecnología "no es ni inteligente ni artificial" porque defiende que la inteligencia está en lo emocional, en los contextos y en la ironía.

Más concretamente, explica que no es inteligente porque "para que una máquina entienda un chiste, que es probablemente una de las máximas expresiones de inteligencia humana, hace falta que le des una información explícita, masiva". Del mismo modo, afirma que tampoco es artificial porque "esa palabra sugiere algo etéreo, inmaterial, donde no hay humanos, y no es nada de eso".

Innerarity resalta que detrás de la IA hay mucha gente y mucho trabajo manual registrado que es poco controlable, y, por eso, la sociedad le tiene miedo, ha considerado. De hecho, los sistemas automatizados "se distinguen de un instrumento clásico como la rueda, un coche o un medicamento en que tienen una vida propia y no siguen al pie de la letra las instrucciones, ni siquiera de sus diseños. Esa es la justificación de que se le llame inteligente", ha añadido. A su juicio, falta un equilibrio entre control y autonomía y da vértigo que la propia tecnología esté evolucionando.

Para explicar mejor lo dicho anteriormente, ha dado el ejemplo de películas como Frankenstein, que trata de un experimento que va contra los humanos, y lo que hay detrás de eso son creadores con pretensiones muy inquietantes: "De negocio, de manipulación y nada democráticas. Por eso, a mí me preocupa lo que hacen ciertos humanos con las máquinas".

Riesgo para la democracia

Del mismo modo, según plantea en el informe 'Inteligencia artificial y democracia' elaborado para la UNESCO en 2024, Innerarity asegura que la IA amenaza la calidad del debate público al fomentar la polarización y la propagación de bulos a través de las redes sociales e internet. Además, sobre la toma de decisiones, ha subrayado que la complejidad que hay ahora para decidir con poca información va a llevar a tener que usar "los sistemas algorítmicos de decisión que han venido para quedarse". Por ello, aboga por un nuevo contrato social entre humanos y máquinas, para poder establecer una "delimitación de terrenos".

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Para esa labor, el filósofo considera que "las instituciones pueden hacer mucho, pero también pueden hacerlo mal". Se está votando sobre el tipo de regulación y el tipo de uso que se quiere hacer de la inteligencia artificial "cuando dejamos que nuestros hijos a una edad muy temprana utilicen una red social. Eso se puede regular y se va a regular, pero, y en casa, ¿qué hacemos?", se pregunta.

A pesar de las anteriores declaraciones, ha reconocido que "hay muchos tipos de intervención y que la responsabilidad no recae solo en los gobiernos", sino en una sociedad que exija esa regulación o una moderación de los contenidos a los que se puede acceder. "Que nos limiten una libertad porque lo entendemos como razonable es resultado de un debate abierto. Algo así habrá que hacer con el mundo digital", apostilla.

15/07/2026