El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha confirmado este miércoles en el Congreso que el nuevo decreto de ayudas por la crisis inflacionista derivada del conflicto en Oriente Próximo se aprobará en el Consejo de Ministros el próximo martes, 29 de septiembre.
En la sesión de control al Gobierno, el ministro ha avanzado la publicación de este nuevo paquete de ayudas antes de que decaigan en octubre algunas de las medidas de apoyo a los sectores productivos que estaban incluidas en paquetes anteriores.
Sectores estratégicos
Precisamente esta semana, Cuerpo y también el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, trasladaron a la industria agroalimentaria la voluntad del Gobierno de seguir apoyando al sector ante el impacto de la guerra de Irán más allá del 30 de septiembre, fecha en la que dejan de estar en vigor las medidas del plan integral de respuesta a la crisis de Oriente Medio. El vicepresidente también se ha reunido en los últimos días con el sector industrial y energético, así como con los agentes sociales para abordar las medidas anticrisis.
Aprovechando que tenía dos preguntas orales de Vox y EH Bildu en el Pleno de la Cámara Baja, el vicepresidente Cuerpo ha avanzado la presentación de este decreto en Consejo de Ministros, que después (en un plazo máximo de treinta días) tendrá que convalidarse en el Congreso.
Sobre el contenido del decreto, el ministro no ha dado mucho detalle, pero sí ha enfatizado la necesidad de mantener una mirada de medio-largo plazo y seguir apoyando la reducción de la dependencia energética de España, así como impulsar la electrificación y la descarbonización. A su vez, se vigilará el "impacto de segunda ronda en la cesta de los alimentos" que, según ha explicado el ministro, "está prácticamente plana".
El diputado de EH Bildu Mikel Otero ha urgido al vicepresidente a aprobar nuevas medidas ante las dificultades que está encontrando la industria por la fuerte subida de precios, y el vicepresidente ha destacado precisamente la celeridad de la respuesta del Gobierno al conflicto en Oriente Próximo.
Así, Cuerpo ha apuntado que veinte días después del inicio de la guerra ya se implementaron medidas, mientras que algunos de los grandes países europeos están empezando a pensar en poner medidas ahora, es decir, "seis, casi siete meses después".
Cuerpo ha recordado que los dos paquetes de medidas aprobados en marzo y junio en la Cámara Baja para aliviar el impacto de la contienda internacional han supuesto alivios fiscales, protección en materia de empleo e incluso medidas regulatorias para reducir la dependencia de combustibles fósiles, beneficiando al campo con "hasta 200 euros de gasóleo al mes o hasta 1.800 euros para comprar fertilizante.
"Son dos paquetes de medidas aprobados en marzo y en junio en esta Cámara, ante los cuales hubo un único grupo que votó en contra. ¿Sabe cuál es, señoría? Efectivamente, el suyo", le ha reprochado el ministro a José María Figaredo (Vox).
Efectos en la inflacción
Por otra parte, la subgobernadora de Banco de España, Soledad Núñez, ha indicado este miércoles que el organismo no vislumbra efectos de segunda ronda en la renovada crisis energética, tras la que ya sucedió entre 2021 y 2022.
"Tanto el conflicto en Oriente Próximo como la guerra en Ucrania han presionado adicionalmente al alza la senda de los precios energéticos, lo que probablemente provocará que la inflación general se mantenga claramente por encima del objetivo en los próximos trimestres", ha afirmado la subgobernadora en un acto organizado por 'Forbes'. En todo caso, ha destacado que aunque se ve que hay efectos indirectos de estos precios de la energía, "la buena noticia es que no se observan signos de efectos de segunda ronda".
Núñez ha recordado que los mercados energéticos se siguen caracterizando por una gran volatilidad e incertidumbre. Además, ha recordado que el alza de los precios coincide con un momento en que los inventarios de gas y petróleo están en niveles mínimos.
En su repaso de la situación de estabilidad financiera, la subgobernadora ha apuntado que los hogares mantienen niveles de endeudamiento y de carga por intereses reducidos a nivel histórico. Pese a esto, la situación de la vivienda supone una carga.