Mundo

Cuarenta países buscan salida a la asfixia energética por el cierre de Ormuz

El bloqueo iraní al estrecho desata una cumbre urgente liderada por Reino Unido
La ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, preside la reunión virtual sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. / Efe

En el epicentro de la crisis que atraviesa la geopolítica mundial desde que se desatara el conflicto entre EE.UU. e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, se sitúa el estrecho de Ormuz, la arteria por la que fluye el 20% del crudo del mundo y que permanece prácticamente sellada por Teherán. Ante la parálisis y la creciente tensión, el Reino Unido ha tomado el testigo del liderazgo internacional convocando una cumbre de urgencia que busca, por encima de todo, evitar el colapso de la economía global.

La cumbre, celebrada de forma virtual y presidida por la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, ha servido para poner datos escalofriantes sobre la mesa. La "temeraria" actitud de Irán, en palabras de Cooper, no solo es un desafío militar, sino un ataque directo a la "seguridad económica mundial". Al término de una reunión virtual, Cooper afirmó que se emplearán "todas las medidas económicas y diplomáticas disponibles" para restablecer "cuando sea posible" el tráfico marítimo por ese paso estratégico.

Reino Unido preside la cumbre virtual sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. Efe

De los 150 buques que habitualmente cruzan el estrecho cada día, en las últimas 24 horas apenas se registraron entre 5 y 25 tránsitos. Además, actualmente hay unos 2.000 buques atrapados y cerca de 20.000 marinos bloqueados en una zona de alta peligrosidad puesto que se han contabilizado más de 25 ataques directos contra embarcaciones comerciales en aguas del estrecho. Así, los presentes coinciden en la necesidad de colaborar con la Organización Marítima Internacional (OMI), vinculada a las Naciones Unidas y que desde el comienzo de la guerra ha condenado la muerte de diez marineros y el aislamiento en condiciones precarias de unos 20.000 que trabajan en petroleros, buques mercantes o cruceros.

Asimismo, el impacto no es solo una cuestión de barriles de petróleo. El bloqueo afecta también al suministro de gas natural licuado para Asia, combustible para aviones y, de manera crítica, a los fertilizantes destinados a África, lo que amenaza con derivar en una crisis alimentaria de dimensiones continentales. La ministra ha subrayado que se requiere una "acción coordinada", dado que los "ataques temerarios" de Irán contra el transporte marítimo internacional y sus esfuerzos por "secuestrar la economía global" afectan a países de todo el mundo, "que no participan en este conflicto".

Uno de los puntos de mayor fricción diplomática no ha venido de Teherán, sino de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha marcado distancias con sus aliados tradicionales, instando al Reino Unido y a otros países a "ir y tomar su propio petróleo" si desean reabrir la ruta.

Esta retórica ha empujado al primer ministro británico, Keir Starmer, a buscar refugio y estrategia común en Bruselas. En una conversación clave con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ambos líderes coincidieron en que la respuesta debe ser multilateral y diplomática. Starmer ha asegurado que en un mundo volátil, el interés nacional británico pasa por una asociación "más estrecha con nuestros aliados de Europa".

De la India a Italia

La cumbre ha logrado reunir a más de 40 naciones; entre otros, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Japón, Canadá, India, Corea del Sur, Nueva Zelanda y una veintena más de países, principalmente europeos, que reflejan la desesperación de economías muy diversas.

En este sentido, la India supone una participación vital. Nueva Delhi importa el 60% de su gas licuado de petróleo (GLP) y el 90% de ese volumen transita por Ormuz. Pese a la crisis, el gigante asiático ha logrado que seis de sus barcos crucen de forma segura y continúa suministrando energía a vecinos como Bangladés y Sri Lanka.

También Australia se ha sumado a la cumbre. Aunque se mantiene en una postura defensiva —enviando un avión de vigilancia E-7A Wedgetail y 85 efectivos a los EAU—, el gobierno de Camberra ha dejado claro que la reapertura es una prioridad absoluta para sus intereses comerciales.

Pero no todos los actores se han alineado con la estrategia británica. Por su parte, China mantiene un perfil ambiguo: aunque afirma dialogar con todas las partes, no ha aclarado su papel en la cumbre liderada por Londres, limitándose a pedir un alto el fuego inmediato como única vía para normalizar el tráfico marítimo.

Así, la comunidad internacional, salvo raras excepciones, parece haber entendido que el estrecho de Ormuz no es solo un accidente geográfico, sino el termómetro de la estabilidad global, pero Starmer ha afirmado que "por muy feroz que sea esta tormenta, estamos bien preparados para afrontarla". El éxito de este frente común de 40 naciones determinará si el mundo se encamina a una recesión energética sin precedentes o si la diplomacia multilateral es capaz de imponerse al caos de la guerra.

02/04/2026