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A finales de 2022, Cristiano Ronaldo decidió mudarse a Arabia Saudí. La emergente competición de Oriente Medio, y en concreto el Al-Nassr, le ofreció el contrato más suculento de la historia del fútbol. El delantero portugués abandonaba Europa después de dos décadas asentado en la élite y se convertía en el máximo exponente de una liga decidida a crecer con la fortaleza del músculo financiero. Ronaldo se convertía además en el principal embajador del ambicioso proyecto saudí de organizar la Copa del Mundo de 2034. Se transformaba en el rostro de la Saudi Pro League y de todo un país.
Con motivo de su segundo aniversario, después de completar su primera temporada completa con el Al-Nassr en la que firmó 44 goles en 45 partidos, Ronaldo se mostró encantado con la decisión de mudarse a Oriente Medio. “La vida es buena, el fútbol es bueno”, manifestó en una entrevista concedida a la liga saudí. Describía una situación idílica. Aunque el portugués, como siempre ha acostumbrado, sacó a relucir su ambición. “Pero quiero más”, fue su coletilla. Ese “quiero más” significaba el deseo de seguir enriqueciendo su palmarés.
Sin títulos desde su llegada al Al-Nassr
Sin embargo, desde su llegada al Al-Nassr, Ronaldo no ha logrado conquistar ningún título pese a que sus números individuales son excepcionales: ha firmado 111 goles y 22 asistencias en 127 compromisos. Por un lado, el portugués de 41 años está cada vez más cerca de alcanzar su gran objetivo, la cifra de 1.000 goles, algo inédito en la historia del deporte. Actualmente se encuentra a 38 tantos de alcanzar el récord, una distancia que se antoja asequible a juzgar de su ritmo anotador. Aunque por otra parte, la falta de conquistas colectivas ha ido erosionando su paciencia.
El reflejo de su hastío llegó solo unos días atrás, en pleno mercado de traspasos del fútbol saudí. No trascendió como un anuncio oficial. El diario A Bola y el experto en el mercado internacional Fabrizio Romano informaron de que Ronaldo se había declarado en rebeldía. Al parecer, el portugués considera que el Fondo de Inversión Pública (PIF), que es propietario de cuatro de los clubes más importantes de entre los dieciséis que participan en la Saudi Pro League –Al-Nassr, Al-Hilal, Al-Ittihad y Al-Ahli–, está favoreciendo a unos por encima de otros. El luso inició así una guerra silenciosa que proyectaba al mundo un sistema de competición desequilibrado, donde el dinero público se emplea para potenciar a determinados clubes de fútbol.
El fichaje de Benzema, la gota que colma el vaso
El motivo del estallido de Ronaldo, que de algún modo sería la gota que colmó el vaso, fue el traspaso de Karim Benzema. El francés militaba en el Al-Ittihad y fue incorporado al Al-Hilal, el líder de la liga. Cabe apuntar que Al-Nassr, Al-Ahli y Al-Hilal sostienen una enconada lucha por el título liguero. A juicio de Ronaldo, este fichaje demostraba que el PIF estaba impulsando al Al-Hilal por encima del resto de sus propiedades. Precisamente el Al-Hilal figura como líder con 50 puntos, uno más que el Al-Nassr y tres más que el Al-Ahli. Mientras, el Al-Ittihad, vigente campeón, aparece en sexta posición de la clasificación, a 16 puntos del liderato.
Lo cierto es que esta temporada el Al-Hilal ha fichado por un valor de 172 millones de euros, mientras que el Al-Nassr lo ha hecho por una cifra de 104, según datos ofrecidos por Transfermarkt. En el último lustro, el Al-Hilal ha invertido 656 millones y el Al-Nassr ha gastado 392. Si bien, estas cantidades omiten las sumas salariales. Cuando Ronaldo amplió su contrato en 2025 para permanecer en el Al-Nassr hasta 2027, El Mundo publicó que se trataba del acuerdo más lucrativo de la historia del deporte: 570 millones de euros. Otros medios hablaban de 200 millones netos por temporada.
En señal de protesta, Ronaldo adoptó una medida de fuerza laboral. Inició una huelga. Decidió no jugar el partido contra el Al-Riydah y también se ausentó del duelo del pasado viernes contra el Al-Ittihad. En ambos, el Al-Nassr firmó la victoria. Su club respaldó al futbolista de Madeira, como demostró el hecho de que al término de ambos encuentros ni el entrenador, Jorge Jesús, ni ningún jugador concedieron declaraciones en rueda de prensa. En las gradas, el público mostró pancartas con el dorsal 7 en señal de apoyo a Ronaldo. Aunque se trata de un respaldo a medias, ya que al fin y el cabo es una huelga solitaria.
Cristiano Ronaldo celebra uno de sus goles con el Al-Nassr.
La reacción de la liga saudí
Y entonces, lo que parecía un matrimonio perfecto tiempo atrás estalló por los aires. La liga saudí mostró su hartazgo emitiendo un comunicado oficial en el que defendió su modelo. “La Saudi Pro League está estructurada en torno a un principio simple: cada club opera independientemente bajo las mismas reglas. Los clubes tienen sus propias juntas directivas, sus propios ejecutivos y su propia dirección futbolística. Las decisiones sobre contratación, gasto y estrategia recaen en ellos, dentro de un marco financiero diseñado para garantizar la sostenibilidad y el equilibrio competitivo. Este marco se aplica por igual en toda la liga”, respondió ante los ojos del mundo.
“Cristiano ha estado plenamente comprometido con el Al-Nassr desde su llegada y ha desempeñado un papel fundamental en el crecimiento y la ambición del club. Como cualquier jugador de élite, quiere ganar. Pero ningún individuo, por importante que sea, toma decisiones más allá de su propio club”, ahondó la liga, que matizó que “los recientes fichajes demuestran claramente esa independencia. Un club se fortaleció de una manera particular. Otro optó por un enfoque diferente. Esas fueron decisiones del club, tomadas dentro de los parámetros financieros aprobados”.
La liga saudí también presumió de que “la competitividad de la liga habla por sí sola”. “Con solo unos pocos puntos de diferencia entre los cuatro primeros, la lucha por el título está muy viva. Ese nivel de equilibrio refleja un sistema que funciona según lo previsto. El foco sigue estando en el fútbol, en el campo, donde debe estar, y en mantener una competición creíble y competitiva para jugadores y aficionados”, concluyó.
Ahora queda por ver hasta dónde lleva Cristiano Ronaldo su lucha particular, que puede marcar el fin de una etapa que no era tan maravillosa como se proyectaba de puertas afuera. Ya hay quien especula con que el boicot es una medida de presión para forzar su salida del Al-Nassr. Con la Copa del Mundo a la vuelta de la esquina, el portugués necesita competición para sus piernas. En cualquier caso, las preguntas que surgen son: ¿qué hubiera sucedido si Ronaldo estuviera amasando títulos? En ese caso, ¿habría denunciado de igual manera el sistema de competición?