Política

Covite denuncia la concesión del tercer grado al etarra Asier García Justo

Lo considera "fraudulento" porque "sigue vinculado al entramado político y social de la izquierda abertzale, que continúa legitimando el terrorismo de ETA"
La presidenta de Covite y hermana de Gregorio Ordóñez, Consuelo Ordóñez. / Jose Ignacio Unanue / EP

El colectivo de víctimas del terrorismo Covite ha denunciado la concesión del tercer grado a Asier García Justo, que considera "fraudulento", ya que "sigue vinculado al entramado político y social de la izquierda abertzale, que continúa legitimando el terrorismo de ETA".

García Justo fue condenado como uno de los autores materiales del asesinato del ertzaina Iñaki Totorika en 2001 en Hernani (Gipuzkoa) y de la colocación de la bomba con la que ETA intentó matar a los periodistas Aurora Intxausti y Juan Palomo en 2000 en Donostia.

Covite ha criticado que la política penitenciaria avanza "sin disimulo en la dirección marcada por la izquierda abertzale: vaciar las cárceles de etarras sin exigirles el arrepentimiento real que la legalidad vigente establece como requisito para acceder al régimen de semilibertad".

"Impunidad"

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha considerado que se trata de la "culminación de la última exigencia de ETA y de la izquierda abertzale que queda por cumplir en este final de ETA negociado" cuyas consecuencias pagan las víctimas "con la impunidad de los asesinos de sus familiares".

Asimismo, ha advertido de la "prisa" con la que se conceden los terceros grados ya que "apenas hace una semana" el Gobierno vasco otorgó otros dos, a Arkaitz Agirregabiria del Barrio y Jon González González.

La presidenta de Covite ha asegurado que Asier García Justo "continúa plenamente vinculado al entorno político y social de la izquierda abertzale", figura en la última lista actualizada de la asociación de familiares de presos de ETA Etxerat y ha sido exhibido públicamente en "actos de exaltación como la Itxas Martxa de Plentzia (Bizkaia)".

"Estrategia política y judicial"

Considera que el hecho de que en el último año su nombre no haya aparecido en estos actos tanto como los de otros miembros de ETA "no responde a ningún proceso de desvinculación del entramado de la izquierda abertzale", sino a una "estrategia política y judicial" porque tenía entonces un juicio pendiente por el atentado contra Aurora Intxausti y Juan Palomo.

Al igual que en otros casos recientes, la progresión al tercer grado se sustenta en una carta manuscrita privada en la que el preso expresa "fórmulas genéricas de reconocimiento del daño causado, empatía hacia las víctimas, renuncia a la violencia y compromiso con vías pacíficas", precisa Covite.

Los informes penitenciarios también aluden a factores como la buena conducta en prisión, la participación en programas de tratamiento, el apoyo familiar, hábitos laborales o la posibilidad de empleo. Sin embargo, el colectivo de víctimas considera que "ninguno de estos elementos sustituye el requisito legal esencial de los signos inequívocos y verificables de arrepentimiento".

Estar arrepentido

"No se puede estar en las listas de Etxerat, ser exhibido por la izquierda abertzale y, al mismo tiempo, estar arrepentido, puesto que la izquierda abertzale prohíbe a todos los presos de ETA arrepentirse desde hace muchos años, y cada cierto tiempo se encargan de recordarlo públicamente", ha subrayado Ordóñez.

Afirma que comprobar si un preso de ETA "está verdaderamente arrepentido es sencillo" porque cuando lo está "queda automáticamente apartado de los entornos de la izquierda abertzale, ha señalado.

Ordóñez ha criticado que las cartas de arrepentimiento no se hagan públicas y ha considerado esas misivas "una burla a la ley y un insulto a las víctimas, a las que se exige un acto de fe mientras los hechos desmienten sistemáticamente las palabras". Asimismo ha señalado "la responsabilidad de la Fiscalía de la Audiencia Nacional" que es "la única institución competente para recurrir los terceros grados y no lo está haciendo".

28/01/2026