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La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a tres años y medio de prisión a la doctora Almudena Ramón, especialista en regeneración neuronal, y su marido, Eduardo Ruiz, por estafar a pacientes medulares ofreciéndoles terapias sin autorización ni verificación a través de ensayos clínicos.
La doctora Ramón trabajó en el Instituto de Biomedicina de Valencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde el año 2000 hasta 2012 y fue responsable del laboratorio de Regeneración Neural del CSIC en Valencia. Fue detenida en mayo de 2018 por estos hechos.
Además de la referida pena de prisión, deberá hacer frente a una multa de 2.700 euros e indemnizaciones que oscilan entre los 425 y los 8.937 euros para tres víctimas.
Según consta en los hechos probados de la sentencia, "los acusados se aprovecharon de la fama y prestigio alcanzados por la acusada en su trayectoria profesional, lo que daba mayor credibilidad al tratamiento que ofertaban".
Terapia Regenerativa Medular
Ambos publicitaron a través de la página web de CIMERM (www.cimerm.com) una terapia médica denominada Terapia Regenerativa Medular (TRM) de aplicación exclusiva en su centro para lesionados medulares, ubicado en València, consistente en "un nuevo tratamiento médico multidisciplinar con aplicación individualizada para personas con lesión medular" que supuestamente se llevaría a cabo en cuatro fases.
"La acusada, como directora y coordinadora médica de CIMERM, era quien decidía en última instancia qué pacientes podían someterse a la TRM por ser idóneos para ello, y supervisaba todo lo relativo a la terapia".
La tercera fase, consistente en un trasplante celular, "carecía de cualquier tipo de evaluación clínica de su idoneidad o sometimiento a estudios de investigación preclínica, y no contaba con autorización de la Agencia Española de Medicamento y Productos Sanitarios, de lo cual los acusados eran plenamente conscientes", según recoge la sentencia.
Se aprovechaban de la gravedad de los pacientes
"De esta manera, los acusados se aprovechaban de la situación de gravedad de quienes padecían una lesión medular con secuelas físicas severas de por vida, que por su vulnerabilidad, confiaban en aquellos métodos aparentemente legales que les ofrecían una curación o una notoria mejoría, anhelantes de buscar soluciones fuera de los cauces ordinarios con terapias novedosas."
"Los pacientes se sometían a la primera fase, desembolsando para ello la cantidad que se les pedía, pero luego no pasaban a la segunda fase, ya que se les decía que no eran aptos para el trasplante celular", añade la resolución de la Sección Quinta.
Además de los afectados personados en este proceso, hubo otros que fueron atendidos en el hospital IMED de Elche (unos hechos por los que se sigue otro proceso en el Juzgado de Instrucción 2 de esta localidad).
La Fiscalía calificó los hechos de estafa y pidió en el juicio cuatro años de prisión y una multa de 3.300 euros, mientras que la acusación particular consideró que lo sucedido fue constitutivo de un delito de estafa agravada y solicitó ocho años de prisión, además de las indemnizaciones.