Economía

Comprar ahora y pagar después, el consumo que esconde una trampa invisible

Fraccionar y aplazar el pago de las compras puede resultar una opción muy atractiva pero, si no se planifica bien, podría acabar disparando el gasto
Pagar a plazos requiere una buena planificación y leer bien la letra pequeña.
Pagar a plazos requiere una buena planificación y leer bien la letra pequeña.

Actualizado hace 13 segundos

El gran dilema al que se enfrentan muchos consumidores en la actualidad ya no es si comprar o no un producto, sino cómo pagarlo: todo de golpe o a plazos. En este contexto, el modelo compra ahora, paga después (BNPL, por sus siglas en inglés) se impone cada vez más en tiendas online, aplicaciones financieras y entidades de crédito rápido.

El gran atractivo de esta fórmula es que, al no tener que pagar todo de una vez, la compra parece más asumible. Pero, esto puede convertirse en una gran trampa: si se compran muchas cosas a plazos, las cuotas mensuales se acumularán y el importe total será difícil de pagar.

Para comprar cualquier cosa

Y es que el auge de pagar a plazos ya no se limita solo a las grandes compras, sino que se hace ya también con otros productos como ropa, tecnología, viajes e incluso con los gastos más cotidianos.

Entre los motivos más habituales para fraccionar el pago están: mantener la liquidez, aprovechar promociones sin tener que pagar todo de golpe y la sensación de un menor impacto del gasto en las finanzas personales. Sin embargo, esta fórmula funciona en muchos casos como un microcrédito, es decir, un pago aplazado que, si no se gestiona bien, puede acabar aumentando la deuda considerablemente.

El pago a plazos se utiliza cada vez más para gastos cotidianos.

El pago a plazos se utiliza cada vez más para gastos cotidianos.

Millennials y Generación Z

Según datos de Scalapay, el 37% de los españoles recurre a comprar ahora y pagar después y los principales usuarios son los millennials y la Generación Z, los cuales representan más del 60% de quienes usan este método. Aunque los jóvenes ven el aplazamiento como una modalidad de pago más, en realidad se trata de un crédito encubierto que implica obligaciones y riesgos.

El Informe Global de Pagos 2024 de WorldPay calcula que en Europa estas fórmulas representan el 9% de las transacciones de comercio electrónico, unos 90.000 millones de euros.

La compra de un coche puede ser más asumible con un pago a plazos.

La compra de un coche puede ser más asumible con un pago a plazos.

Tentación y riesgos del pago a plazos

Expertos en finanzas recuerdan que la tentación de aplazar los pagos es doble: por un lado, permite equilibrar los presupuestos familiares sin hacer grandes desembolsos y, por otro, reduce el llamado dolor de pagar, generando una falsa sensación de ahorro.

Sin embargo, pagar a plazos no está exento de riesgos. Tener una percepción equivocada de la solvencia, la dificultad para planificar los pagos o la acumulación de cuotas de distintos pagos aplazados son algunos de ellos. El pago de comisiones por pagos retrasados y la mayor presión sobre la liquidez en momentos de gasto elevado, como las rebajas, la vuelta al cole o las vacaciones, también son aspectos a tener en cuenta en los pagos a plazos.

Los consumidores, además, deben leer con atención la letra pequeña de todo lo relativo al pago de comisiones, a los calendarios de pago y a los plazos, que pueden acabar transformando un pequeño fraccionamiento del gasto en un problema a largo plazo.

Compras impulsivas

El Banco de España recuerda que comprar ahora y pagar después fomenta la compra impulsiva y el consumismo, y que, tarde o temprano, habrá que afrontar esas deudas. Por ello, antes de fraccionar un pago conviene hacerse dos preguntas básicas: ¿podré afrontar las cuotas con mis ingresos actuales? ¿Haría esta compra si tuviera que pagarla de golpe?

El papel de la psicología también es decisivo en esta fórmula y es que estos sistemas BNPL están diseñados para proporcionar una gratificación inmediata: activan la sensación de bienestar y reducen la percepción del gasto.

Protección de la UE

Por su parte, a nivel europeo, la Directiva de Crédito al Consumo ha incluido estas fórmulas dentro de su ámbito, obligando a los proveedores a evaluar los riesgos y ofreciendo una mayor protección al consumidor.

Sin embargo, la responsabilidad última del pago aplazado corresponde al usuario que fracciona la compra. Planificación, control del presupuesto y atención a las condiciones de pago son imprescindibles para que el aplazamiento sea algo asumible y no se convierta en un quebradero de cabeza.

Queda claro que el pago a plazos puede ser una opción tentadora y útil pero, como recuerdan los expertos, no siempre es gratis, sino que detrás de ella hay un pago mensual que puede ocultar un riesgo real para la economía familiar si no se mide con cuidado.

2026-03-29T06:44:42+02:00
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