Compramos una barra de pan por la mañana, nos comemos la mitad durante la comida y, al día siguiente, nos encontramos con un pan durísimo que no se puede ni cortar o con una chiclosidad que lo hace imposible de masticar. Mucha gente opta por meterlo unos segundos al microondas, un parche que solo empeora la situación, ya que al enfriarse el pan se vuelve aún más duro.
Una barra de pan, cortada en varias rebanadas
La razón por la que el pan pierde su frescura no es solo que se seque, sino que el almidón de la miga se cristaliza y atrapa la humedad en su interior. La solución no es tirarlo a la basura ni resignarse a usarlo para tostadas. Con agua del grifo y el calor del horno es posible devolverle la esponjosidad y el toque crujiente en cuestión de minutos.
El método paso a paso
El procedimiento no exige experiencia previa ni ingredientes. El primer paso es precalentar el horno a 180 grados. Mientras alcanza la temperatura, se coge la barra o el trozo de pan duro y se pasa directamente bajo el chorro de agua fría del grifo durante un par de segundos. No hay que tenerle miedo a que se encharque, ya que la clave está en que la corteza quede húmeda por fuera sin que el agua llegue a empapar el interior.
A continuación, se coloca el pan sobre la rejilla del horno a media altura y el calor evapora la humedad exterior en un momento, devolviéndole el crujiente a la superficie del pan, mientras que el vapor del interior ablanda la miga. Tras cinco o siete minutos de horneado, el pan sale caliente, tierno y listo para cortar.
Alternativas
Para quienes prefieran no encender el horno por un trozo pequeño de pan, existen dos alternativas igual de efectivas.
La freidora de aire nos ofrece un resultado exactamente igual en menos tiempo. Basta con humedecer la corteza con un poco de agua y programar el 'air fryer' a 180 grados durante unos tres minutos. El aire caliente seca la superficie al instante y deja el pan a punto.
Otra opción práctica es la sartén con tapa. Se corta el pan duro en rebanadas o por la mitad, se rocía unas gotas de agua sobre la corteza y se coloca en la sartén a fuego medio con la tapa puesta. El vapor ablandará la miga mientras la base se tuesta.